Los cambios en la economía mexicana en las últimas dos décadas han conducido a una contracción de la demanda interna, a la segmentación de los mercados y los consumidores en forma polarizada y a la reestructuración del aparato productivo, lo que ha ejercido una fuerte presión sobre la competencia y modificado la gestión estratégica de las empresas. 1/
Algunos de los desafíos para generar una mayor competitividad y productividad dentro de las organizaciones son:
Reducir sus costos laborales.
Tener actitudes favorables de los trabajadores para apoyar la productividad.
Mantener relaciones con proveedores fiables y puntuales.
En este contexto, la subcontratación de procesos industriales es considerada, en algunos casos, como una ventaja que permite una mejor y mayor integración de las empresas de menor tamaño a los procesos de manufactura y ensamble de bienes y una estrategia de reindustrialización de los países.
La subcontratación debería permitir, siguiendo esta línea de argumentación, una nueva forma de relación entre las empresas, en la cual los subcontratistas no son elegidos en función de los costos de los pedidos individuales, sino que son seleccionados cuidadosamente dependiendo de su capacidad para colaborar con la empresa líder en un proyecto a largo plazo.
La colaboración entre los mismos subcontratistas se vería también favorecida mediante la división en grupos de sub-proveedores, con el consiguiente intercambio de información y ayuda. El resultado seria el desarrollo de una compacta red cooperativa basada en relaciones de confianza recíproca, transparencia y contratos a largo plazo. El aspecto más visible de esta red es la ubicación de las empresas subcontratistas a poca distancia de la empresa principal a fin de garantizar unos suministros rápidos y frecuentes. Es decir, el proceso de subcontratación se concibe como una forma de encadenamiento productivo en general cooperativo - mas que competitivo - equitativo, armónico e igualitario.
Sin embargo, es necesario señalar que existen múltiples formas de encadenamiento o articulación que se presentan entre las empresas, que hacen que este planteamiento no sea tan evidente en la realidad productiva.
Los encadenamientos se refieren tanto a los que existen entre los diversos tipos de empresas: productoras, comercializadoras o financieras, por un lado, y terminales, proveedoras, maquiladoras o subcontratistas por el otro, y es muy posible que fenómenos como la maquila y la subcontratación presenten una gama diversificada de formas y de posibilidades empíricas de articulación de la producción industrial, con su consecuente diferenciación en la trayectoria de calificación del personal.
Una tipología de encadenamiento empresarial sería la siguiente:
Una primera forma corresponde al modelo de una red jerárquica de control, en donde una sola empresa terminal mantiene un control directo sobre una red de empresas proveedoras y distribuidoras que dependen de la primera con posibilidades muy escasas o nulas de influir en el proceso de intercambio.
Otra sería la denominada especialización flexible de aprendizaje/investigación. En este tipo de encadenamiento no existen empresas dominantes que subordinen al resto a su dinámica propia. Por el contrario, existe un sistema de relaciones marcado por la cooperación o bien por la competencia igualitaria y por la relativa autonomía de las unidades productivas.
Y una tercera forma sería una red desigualitaria, en la que conviven en términos de desigualdad empresas de diversos tamaños y posibilidades de influencia y control sobre el resto; mismas que establecen entre sí diversas modalidades de competencia, cooperación, coordinación y coalición y que mantienen relaciones en las que dependen o hacen depender a las demás, con mayores o menores posibilidades de influencia recíproca.
En el caso de México aparecen estas tres formas con claridad y cada una con impactos diferenciados en la calificación del personal, lo que se combina con la trayectoria de innovación seguida por las organizaciones y la relación laboral construida entre empresa y sindicato.
El estudio que se presenta consta de una breve revisión sobre estudios de subcontratación en México y dos grandes apartados. En el primero se analiza la posición de los diferentes actores sociales de la producción en torno al tema de la subcontratación, sus efectos sobre el mundo del trabajo y las principales oportunidades y obstáculos que desde su perspectiva observan estos actores sociales.
En el segundo, se discuten cuatro estudios de caso, dos correspondientes a empresas que tradicionalmente subcontratan: construcción y confección; y dos de empresas emergentes en el proceso de subcontratación: seguros y aceros.
A lo largo de los estudios de caso, se van describiendo las principales transformaciones que se han dado en los perfiles ocupacionales, tanto de las empresas que subcontratan como de aquellas denominadas subcontratistas, que son las que prestan servicios de subcontratación, así como su intervención en los procesos de capacitación en los diferentes niveles de subcontratación.
El estudio se realizó a partir de entrevistas con informantes claves de estas cuatro ramas, tanto sindicalistas como representantes de empresa, consultándose una bibliografía sobre el tema que permitió diseñar un marco mínimo de evaluación y de definición del concepto de subcontratación.