I. ESTUDIOS SOBRE SUBCONTRATACION
Algunas investigaciones
académicas (2), del sector empresarial (3) y de la Organización Internacional del
Trabajo (4) han analizado el comportamiento de
la subcontratación y presentan algunas tendencias al respecto.
En la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, se encuestaron 500 empresas
manufactureras de 12 ciudades del país. En el análisis se concluye que el 40% de las
empresas de la muestra reportaron haber maquilado o haber sido subcontratadas por otras
empresas. En datos más finos el 37% manifestó maquilar para otros establecimientos (5) y solo el 5.3% mencionó haber
efectuado trabajo de subcontratación.
Por el otro lado, el 16.4% expresó haber dado a maquilar y el 23.3% haber subcontratado.
Siendo sólo los establecimientos grandes los que reportaron haber recibido servicio de
subcontratación, lo cual en cierto sentido confirma la regla de que los establecimientos
pequeños son más proclives a subcontratarse que las empresas grandes.
Los resultados del trabajo OIT-ACDI sobre estrategias de productividad y recursos humanos
en las industrias de alimentos y metalmecánica señalan, que en la industria del metal,
las empresas más dinámicas en productividad proyectaron en materia de gestión de la
producción para el periodo 1993-1995 dar mayor importancia a programas como: aplicación
de kaizen (mejora continua) o el control estadístico, que a la subcontratación de
productos o servicios. El 80 % de ésta planteaba dentro de los programas proyectados
desarrollar programas de asistencia técnica a proveedores, mientras que entre el 25 y 30
% mencionó la subcontratación de servicios y finalmente el 20% de subcontratación de
producción. De esto se deduce que en la industria del metal existe una política de
preparación y desarrollo de proveedores previa al proceso de subcontratación.
En el caso de la industria de alimentos, también las empresas más dinámicas en
productividad plantearon durante el mismo período considerar otras acciones como
prioritarias, antes que la subcontratación, tales como: cambio de lay-out, la gestión
ambiental o aplicación del kaizen. Cabe destacar que en esta rama son menos los casos de
programas proyectados de subcontratación que en la industria del metal.
De estas dos ramas estudiadas en el marco del proyecto OIT-ACDI se deriva como hipótesis
que las empresas más dinámicas en productividad empezaron por innovar su organización
interna de producción y trabajo, antes de pasar a incorporar la dimensión del
"entorno" en su estrategia. También resultó una diferencia por rama, ya que
este proceso parece estar más desarrollado en el metal que en alimentos (6).
Las principales razones para subcontratar señaladas por las empresas, en el estudio realizado por la UAM-I (7), en orden jerárquico son:
Por la necesidad de personal más especializado (27%).
En el caso de por qué se dio a maquilar, el 28% contestó que por cubrir incrementos de demanda, el 20% por costos más bajos y las respuesta menos significativas fueron: por tener más eficiencia y calidad, y por tener la empresa maquiladora mano de obra dócil u horarios más flexibles. En estos casos el porcentaje de respuestas no alcanza el 3 %.
Los estudios apuntan a que existen diversas razones para comenzar procesos de subcontratación, pero la mayoría de estos están orientados a mantener una ventaja competitiva en su mercado, sea a través de costos menores vía el soporte de menor carga de costos fijos, pero con una adecuada capacidad de respuesta a los cambios del mercado o con una especialización de la planta y con esto mejorando la calidad del producto. Se observa que el proceso de la subcontratación se encamina por alguna de las dos rutas principalmente a partir de: a) la estabilidad de los mercados. A mayor inestabilidad mayor subcontratación, lo cual no asegura mayor calidad ni menores costos por producto sino menor carga en momentos de incertidumbre, en si mejor respuesta al mercado y b) especialización de los procesos. Donde una empresa cuanto más desarrollado se encuentra el proceso principal, es más posible comenzar un proceso de subcontratación, el cual puede traer una disminución de costos por proceso, especialización y aumento de calidad.