CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES


A. CONCLUSIONES

 

1. Comercio

El comercio entre los países integrantes de la ALADI y de Asia y el Pacífico creció apreciablemente en los primeros cinco años del decenio de 1990. En contraste con el decenio anterior, en el cual el comercio recíproco se estancó, las corrientes comerciales entre ambas regiones, medidas a través del valor combinado de las exportaciones e importaciones, se duplicaron pasando de aproximadamente 25 mil millones de dólares a 50 mil millones de dólares en el período 1990-1995. Si bien las relaciones comerciales entre los países de la ALADI y Asia y el Pacífico partieron de una base reducida, en general han sido dinámicas, aunque subsisten muchos problemas.

Durante el período 1990-1995, las importaciones de la ALADI procedentes de los países de Asia y el Pacífico crecieron a un ritmo superior a las compras efectuadas por estos países a los de la ALADI. Además, las importaciones de la ALADI desde esos países han subido a tasas más altas que el crecimiento promedio de sus importaciones totales, en tanto que las importaciones de Asia desde los países de la ALADI lo han hecho a ritmos inferiores al promedio de crecimiento anual de sus importaciones totales. Las exportaciones de Asia y el Pacífico a los países de la ALADI representan casi el 13% de las importaciones de la ALADI, cifra que casi duplica su participación en esas importaciones en 1970. Sin embargo, las exportaciones de América Latina a Asia y el Pacífico sólo representan 2% de las importaciones de esa región, lo que indica que su participación en esas importaciones, que superaba el 3% en 1970, ha declinado en forma sostenida. Esto significa que Asia y el Pacífico ha llegado a ser uno de los socios comerciales más importantes de América Latina en su conjunto, en tanto que la importancia relativa de los países de la ALADI para Asia y el Pacífico es reducida tanto desde el punto de vista de las importaciones como de las exportaciones.

Dos problemas vinculados entre si quizás podrían explicar el nivel de crecimiento moderado de las corrientes comerciales entre ambas regiones: la composición por países y la composición por productos. Las corrientes comerciales entre Asia y el Pacífico y América Latina se concentran en unos pocos países; entre los de Asia, más de 75% del total de las corrientes comerciales interregionales corresponde a Japón, la República de Corea, China y la provincia china de Taiwán. Sólo el comercio de Japón representa 43% del comercio entre ambas regiones. Entre los países de la ALADI, la participación de Brasil, Chile y México representa aproximadamente 70% del total de las corrientes comerciales interregionales. Sin embargo, los mercados de exportación e importación de ambas regiones se han tornado más diversificados y cabe esperar que este proceso prosiga en el futuro.

En relación con la composición de los productos, las corrientes comerciales difieren notablemente según cual sea la dirección del comercio: las importaciones de Asia y el Pacífico se componen de bienes manufacturados, en tanto que las exportaciones de los países de la ALADI corresponden principalmente a productos primarios. La naturaleza de estas corrientes es casi totalmente interindustrial.

El panorama anterior no revela, sin embargo, importantes cambios que se han producido en los países individualmente considerados. Por ejemplo, los países de la ASEAN han logrado ampliar con más éxito que Japón, Nueva Zelandia y Australia sus exportaciones a los países de la ALADI. Asimismo, China, la República de Corea, Indonesia, la provincia china de Taiwán y Tailandia incrementaron sus importaciones procedentes de la ALADI a un ritmo muy superior al de Australia, Filipinas, Japón, Nueva Zelandia y Singapur. Con todo, la importancia relativa de los países de la ALADI en el total de las importaciones y exportaciones de cada país de Asia y el Pacífico es muy reducida: en 1995 la participación de la ALADI en las importaciones totales alcanzó su nivel más alto en Japón con un porcentaje de 3.2%, en tanto que Corea mostraba la más alta participación de la ALADI en las exportaciones totales con un 3.5%.

En América Latina, Perú y los cuatro países del Mercosur absorbieron con rapidez las importaciones de Asia y el Pacífico, en algunos casos a un ritmo cercano a 40% al año. En lo que se refiere a las exportaciones, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay obtuvieron mejores resultados que el resto en cuanto a la expansión de sus exportaciones a Asia y el Pacífico. Las importaciones procedentes de Asia y el Pacífico representan ahora una parte apreciable de las importaciones totales en algunos países (por ejemplo 30% en Paraguay y 18% en Chile), en tanto que más del 34% de las exportaciones chilenas totales y 27% de las exportaciones peruanas tienen como destino Asia y el Pacífico.

La composición por productos de las exportaciones de los países de la ALADI difiere substancialmente según el socio comercial. Las manufacturas prevalecen en las de la ALADI a los Estados Unidos así como en el comercio intrarregional. De hecho, más de la mitad del comercio intrarregional de la ALADI se compone de manufacturas. Los productos alimenticios predominan en las exportaciones de la ALADI a la Unión Europea.

Las exportaciones de la ALADI a Asia y el Pacífico muestran una composición por productos muy distinta. Los minerales y los metales tienen un elevado peso en las exportaciones de la ALADI a Japón, en tanto que las exportaciones a otros países de Asia y el Pacífico muestran un componente relativamente alto de semimanufacturas. Dada la creciente importancia relativa de los productos alimenticios y metales y minerales, la participación de las manufacturas y combustibles en las exportaciones de la ALADI a Asia y el Pacífico fue declinando en los primeros cinco años del decenio de 1990. En todo caso, las principales exportaciones de la ALADI a Asia y el Pacífico se componen de productos primarios. Los principales artículos de exportación comprenden cobre; mineral de hierro; hierro y acero; aluminio; petróleo crudo; madera, papel y celulosa, frijoles de soya y sus derivados,café, pescado y carne y algodón. Se espera que los países de la ALADI desempeñen un papel cada vez más importante como base de aprovisionamiento de varios productos primarios para Asia y el Pacífico.

Si bien seguirá procurando ampliar el comercio de productos primarios, América Latina debería hacer hincapié en políticas destinadas a promover el desarrollo eficiente de bienes con mayor valor agregado y las posibilidades de transferencia tecnológica y asimismo debería considerarse la posibilidad de crear "conglomerados industriales" basados en los recursos naturales. Los países de Asia y el Pacífico que desean asegurarse un suministro regular de recursos naturales podrían participar en el proceso de formación de conglomerados a través de la inversión directa o la asistencia técnica. Se necesita realizar estudios muy completos para identificar las posibles complementariedades tecnológicas entre ambas regiones en el ámbito de la agricultura y la industria, asimismo como para arrojar luces sobre los estrangulamientos en el transporte y el campo financiero. En lo que toca a las exportaciones de manufacturas, los países de la ALADI necesitan ampliar la gama de productos y también introducirles innovaciones y estudiar las tendencias de consumo emergentes en Asia y el Pacífico, a fin de encontrar maneras adecuadas de penetrar en esos dinámicos mercados. De no ser así, el proceso de liberalización y desregulación en marcha en Asia y el Pacífico puede favorecer a sus vecinos asiáticos en desmedro de los países de la ALADI.

Las manufacturas son el artículo que predomina en la composición por productos de las exportaciones de Asia y el Pacífico, cualquiera que sea la región importadora. La elevada proporción de manufacturas en el comercio intrasiático revela una integración de facto de la producción, estimulada por la inversión extranjera directa y otros medios de cooperación entre empresas. Las exportaciones de Asia y el Pacífico a los países de la ALADI reflejan claramente las ventajas comparativas que esos países tienen mundialmente en el ámbito de las manufacturas. En especial, estas manufacturas incluyen vehículos de transporte y sus partes y productos electrónicos y eléctricos. Entre los 20 principales artículos de exportación, que representan 45% del total de las exportaciones de Asia y el Pacífico a los países de la ALADI no figura ningún producto primario. En relación con esos productos, la importancia de los países de la ALADI como mercado de exportación sigue siendo insignificante, aunque está creciendo. Se espera que los esfuerzos persistentes de estabilización económica y los procesos de integración regional aumenten la capacidad de absorción de los mercados de la ALADI de estos productos de Asia y el Pacífico.

2. Simbiosis entre el comercio y la inversión extranjera directa

Ha ido ganando aceptación la idea de que la IED no causa distorsiones al comercio ni inhibe el comercio y el crecimiento; la reducción general de los aranceles regionales promedio ha significado que ahora existen menos razones que antes para "eludir los aranceles". Al mismo tiempo, la creación de bloques comerciales regionales permite que la inversión realizada dentro de ellos aproveche las economías de escala en la producción y la comercialización que anteriormente no existían. Como lo sugiere la experiencia de Asia en los dos últimos decenios y los acontecimientos más recientes en América Latina y el Caribe, el juego de las fuerzas macroeconómicas (políticas estables y sólidas) y las fuerzas microeconómicas e institucionales (tasas de ahorro, corrientes de tecnología, etc.) pueden crear un "círculo virtuoso" para el comercio e inversión. Las economías de ambas regiones han registrado notables mejoramientos en este sentido.

Con todo, el hecho de que se hayan equiparado las situaciones en ambos lados no se ha traducido, todavía, en una expansión recíproca importante de la IED; en efecto, en los años noventa las entradas de IED procedentes de Asia y el Pacífico a los países de la ALADI han sido muy inferiores a las que se originaron en Estados Unidos y la Unión Europea, tanto desde el punto de vista del número de proyectos como del capital invertido. Igualmente, sólo han existido unos pocos casos aislados de inversión directa por agentes económicos de América Latina en Asia y el Pacífico.

Hong Kong, Japón, la República de Corea, la provincia china de Taiwán, Singapur y algunos países de la ASEAN han perdido competitividad en una serie de industrias manufactureras, lo que ha permitido un crecimiento apreciable del comercio intraindustrial en el ámbito de Asia y el Pacífico. Esta cadena intraindustrial podría ampliarse aun más para incluir a los países de la ALADI, aunque sería más difícil para los países no pertenecientes a Asia y el Pacífico encontrar nichos adecuados en el bloque comercial extraoficial, competitivo y concéntrico existente en Asia. En todo caso, la expansión de la inversión y el comercio intrarregional de Asia significa que la ventaja comparativa de un país influye apreciablemente en la de los países vecinos. Hoy en día importa más la ventaja comparativa regional, determinada principalmente por el tamaño del mercado, la dotación de recursos naturales, la estructura de la producción por país, el patrón de especialización por país, la disponibilidad de mano de obra calificada y no calificada, las capacidades en materia de investigación y desarrollo, y la infraestructura, etc., de la región.

El comercio intraindustrial en los países de la ALADI es elevado y está aumentando, aunque en menor grado que el de Asia, especialmente aquel entre Argentina y Brasil. A medida que el proceso de estabilización, liberalización y desregulación siga su marcha y se intensifiquen los esfuerzos de privatización e integración, surgirán más oportunidades para el comercio intrarregional e interregional. En los últimos años se ha producido un incremento del comercio asociado a la inversión entre los países de la ALADI y los de Asia y el Pacífico, que procura aprovechar las dotaciones de recursos naturales y los mercados regionales ampliados. Estas nuevas corrientes de comercio e inversión difieren en cuanto a su naturaleza de las vinculadas con América Central (incluido México) y el Caribe, en las cuales predominan las actividades de la industria maquiladora en sectores industriales como el de textiles y vestuario o eléctrico y electrónico. Las principales ventajas de la subregión son la proximidad geográfica al mercado de los Estados Unidos, los procesos de integración regional (por ejemplo TLC), las preferencias regionales (por ejemplo, la Iniciativa de la Cuenca del Caribe) y la disponibilidad de mano de obra relativamente barata. El tipo de IED de Asia atraída recientemente a los países de la ALADI rebasa el alcance y la naturaleza de las actividades de maquila.

El mejoramiento de la articulación intraindustrial entre ambas regiones ofrece especiales posibilidades entre países que son menos asimétricos desde el punto de vista de los niveles de desarrollo y las capacidades industriales y es promovida por la integración financiera y productiva de facto que se produce por la vía de la inversión o de las empresas mixtas. Se espera que este proceso tenga los siguientes efectos:

1) ofrezca otro medio a los países de la ALADI para insertarse más efectivamente en los mercados de Asia y el Pacífico, ya que es más difícil penetrar en algunos de ellos directamente (por ejemplo, Japón);

2) promueva la inversión y la incorporación de tecnología y capacidades empresariales, lo que será facilitado por la participación de los países que han cerrado rápidamente "la brecha tecnológica" con el mundo desarrollado;

3) facilite el acceso de la ALADI a los procesos complejos de interacción económica y a las instituciones de la Ribera del Pacífico (por ejemplo, PECC, PBEC y APEC) en los cuales hay una fuerte participación del sector privado;

4) apoye los esfuerzos de integración en marcha en ambas regiones, centrándose en el regionalismo abierto, a través de la integración productiva de facto respaldada por la integración institucional oficial.

3. Acceso al mercado

Ambas regiones han hecho loables progresos en cuanto a reducir las barreras al comercio a través de negociaciones comerciales multilaterales, esfuerzos regionales y bilaterales y medidas unilaterales. Los aranceles promedio han disminuido apreciablemente en los últimos años en Asia y el Pacífico; el arancel promedio simple aplicado en 1996 era inferior a 15% en diez de los doce países considerados (en ocho de ellos, a 10% y en tres, a 5%). En los países de la ALADI también se han producido notables reducciones de los aranceles y de su dispersión en los últimos años y su promedio ahora fluctúa entre aproximadamente 8% y 16%. La mayoría de los países en ambas regiones han adoptado un criterio consistente en "rebasar el alcance de la Ronda Uruguay". Estos esfuerzos deberían impulsar el comercio recíproco y la expansión de la inversión.

A pesar de los beneficios de la liberalización del comercio, todavía subsisten en ambas regiones elevados aranceles aplicables a algunas industrias y numerosas barreras no arancelarias, lo que reduce apreciablemente las ventajas comparativas recíprocas. En Asia y el Pacífico varios países suelen recurrir a las barreras no arancelarias y algunos países de la ALADI aplican más de 200 de esas medidas. De hecho, aunque las economías de la región han disminuido gradualmente los aranceles, siguen subsistiendo las barreras no arancelarias que incluyen medidas como contingentes de importación, licencias de importación, procedimientos aduaneros discriminatorios y exigencias engorrosas de exámenes y certificación.

Se espera que las economías de ambas regiones sigan reduciendo los aranceles y las barreras no arancelarias aplicadas a los bienes y servicios en forma ya sea unilateral, bilateral o multilateral, a través de las organizaciones regionales pertinentes. Es esencial que estos países se rijan por sus compromisos asumidos en la Ronda Uruguay y que se abstengan de reversiones, especialmente a través del uso de barreras no arancelarias que reemplacen los aranceles reducidos o eliminados. Cuando fuese posible convendría acelerar el cumplimiento de estos compromisos o profundizarlos y ampliarlos a través de esquemas de integración regional.

Debería eliminarse el escalonamiento arancelario. Muchas economías de ambas regiones -desarrolladas y en desarrollo- establecen aranceles más altos para los productos que tienen valor agregado, en tanto que aplican a las importaciones de materias primas o productos no terminados aranceles bajos o nulos. Esta práctica protege a los mercados nacionales, pero se traduce en una asignación ineficiente de recursos. Con la eliminación del escalonamiento arancelario la competitividad llegará a las industrias nacionales actualmente protegidas y estimulará los esfuerzos regionales de liberalización.

La reciente proliferación de acuerdos comerciales en América Latina y en Asia y el Pacífico, sean bilaterales, subregionales, regionales o de alcance hemisférico, no sólo ha traído consigo la armonización de las medidas arancelarias y no arancelarias, sino que ha tenido efectos dinámicos sobre las corrientes de comercio e inversión, la estructura de costos de la producción, las modalidades de competencia y la creación y difusión de tecnología. Estos acuerdos han contribuido a una mejor articulación en el ámbito regional del transporte, comunicaciones, energía, y de la infraestructura en lo que se refiere a los recursos hidráulicos y otros. Se espera que también contribuyan a aumentar la homogeneidad del sistema de servicios afines al comercio, las inversiones, los derechos de propiedad intelectual, la movilidad de los factores, las reglas de origen, las leyes antimonopólicas, las medidas antidumping y de salvaguardia, la reglamentación sanitaria y fitosanitaria, etc. Estos esfuerzos regionales elevan la competitividad sistémica de cada región, lo que a su vez permite que los países se inserten en forma más eficiente en el mercado mundial.

B. RECOMENDACIONES

Teniendo presente las diferencias en cuanto a la etapa de desarrollo económico de los respectivos países y sus sistemas político, legal y administrativo y considerando los puntos de vista de todos los participantes, las deliberaciones futuras sobre cooperación entre América Latina y Asia y el Pacífico deberían tener en cuenta, por ejemplo, los siguientes principios:

1) Las relaciones deben basarse fundamentalmente en principios y valores compartidos que puedan, a su vez, traducirse en mensajes políticos claros.

2) Asia y el Pacífico representan una alta prioridad para los países de la ALADI y viceversa. Los países en cada región deben darle preferencia al fortalecimiento de las relaciones entre si, especialmente en el área del comercio, inversión, desarrollo social, ciencia y tecnología, educación, cultura y desarrollo institucional.

3) Ambas regiones desean tener una relación sólida y profunda, pero rechazan las relaciones exclusivas o de dependencia con países o grupos de países. Al elaborar el programa de actividades debe reconocerse e incorporarse la heterogeneidad del desarrollo económico, cultural y las modalidades institucionales existentes en ambas regiones a la vez que debe buscarse una relación mundial equilibrada.

4) El establecimiento de relaciones debe efectuarse a diferentes niveles y velocidades. Las relaciones pueden profundizarse en los ámbitos birregional, regional o bilateral aprovechando las circunstancias especiales de las agrupaciones de países.

5) En las negociaciones debe procurar alcanzarse un regionalismo abierto y flexible. Los esfuerzos de integración en marcha en Asia y el Pacífico y América Latina deben contribuir al cumplimiento de las normas multilaterales de comercio mundial y ser compatibles con ellas y deben avanzar de acuerdo con las etapas de desarrollo y las exigencias de los países respectivos.

6) El sector empresarial debe tener un papel destacado en el proceso.

Los países de Asia y el Pacífico y América Latina deberían disponer de un marco para debatir y armonizar sus intereses comunes en materia de comercio e inversión para que los sectores privado y público de ambas partes puedan aprovechar las oportunidades de comercio e inversión existente. Las medidas para fortalecer las relaciones comerciales y de inversión entre ambas regiones deberían incluir, entre otras, los siete elementos explicados a continuación.

1. Establecimiento de centros regionales de comunicación, intercambio

y generación de información

Existe mucha información que prueba que el comercio bilateral guarda una relación negativa con la distancia física entre los países. La importancia de la proximidad en la identificación de la interdependencia económica no se debe sin embargo tanto a los costos de transporte sino a factores subjetivos, como el conocimiento del idioma, cultura, mercado y prácticas comerciales del copartícipe. Esto es lo que ocurre en este caso entre América Latina y Asia y el Pacífico.

Aunque los actores económicos intercambian información en el nivel microeconómico, las economías de escala pueden lograrse si ese intercambio se efectúa en el plano regional o subregional. Con el fin de reducir los enormes vacíos de información y percepción que existen actualmente entre los países de ambas regiones, la creación de centros de información puede desempeñar un papel muy importante de estímulo a los sectores público y privado para adoptar iniciativas en materia de comercio, inversión y otras de índole interregional.

Teniendo en cuenta lo anterior debe considerarse seriamente el establecimiento de uno o más centros de información regionales que podrían prestar los siguientes servicios:

1) reunir y mantener la información pertinente para las economías, industrias y el comercio de cada país y región;

2) proporcionar información sobre el acceso al mercado de bienes y servicios en los países de ambas regiones (véase el punto 3 de la presente sección);

3) facilitar el intercambio de información, contribuir a la formulación de políticas económicas y estimular las iniciativas comerciales del sector público y privado;

4) realizar investigaciones sobre asuntos económicos de importancia regional; y

5) coordinar las actividades de las distintas organizaciones de investigación (en los niveles nacionales, subregionales o universitarios) que se especialicen en las relaciones económicas entre ambas regiones.

 

Estos centros podrían servir para acercar a las empresas interesadas de varios países miembros que participan en alianzas económicas regionales. El sector privado se beneficiaría mucho del acceso a la información actualizada y desagregada sobre indicadores macroeconómicos, las medidas que restringen el acceso al mercado de bienes y servicios (incluidas las barreras arancelarias y no arancelarias) y las condiciones, exigencias, peculiaridades, leyes y reglamentos de los agentes económicos en los diversos países participantes.(1) Para ser eficaces, estos centros deben coordinarse con las redes de información existentes y aprovecharlas (por ejemplo OMC, UNCTAD, APEC, ASEAN, ALADI y otras instituciones nacionales, regionales y universitarias de investigación), con lo cual se reducirían las duplicaciones.

2. Cooperación económica y técnica

Los países de ambas regiones difieren en cuanto al nivel de desarrollo económico, la dotación de factores, el tamaño de la economía, los recursos tecnológicos y sus antecedentes culturales e históricos. Esta diversidad puede servir de fuente de la cooperación técnica y económica. Además, considerando el reducido nivel actual de intercambio económico, los sistemas de cooperación técnica en diversos niveles podrían servir de punto de partida para profundizar la interacción interregional antes de discutir acuerdos o tratados oficiales de comercio.

La cooperación debe incorporar instrumentos como los sistemas de promoción de la inversión y el comercio, los programas de capacitación para funcionarios y administradores públicos, la cooperación científica y técnica y en el campo de la energía. Sus objetivos fundamentales son fortalecer el sector privado, modernizar la estructura local de producción y contribuir así al desarrollo económico de ambas regiones. Los países de las dos regiones han puesto en práctica reformas económicas de largo alcance y esto facilita mucho la aplicación de esos mecanismos sin reducir el financiamiento absoluto destinado a la forma de cooperación más tradicional.

Asia y el Pacífico comprenden un grupo heterogéneo de países. Entre los países desarrollados, algunos son industrializados (por ejemplo, Japón), en tanto que otros explotan los recursos naturales (por ejemplo, Australia y Nueva Zelandia). Entre los países en desarrollo, algunos se encuentran en proceso de industrialización rápida, pero siguen dependiendo en gran medida en la dotación de recursos naturales, en tanto que otros se orientan decididamente hacia la exportación de bienes manufacturados, actividad desarrollada ya sea por grandes o pequeñas empresas. Algunos ya son exportadores de capital en tanto que otros son importantes receptores del capital extranjero en el plano global. Los países interesados de la ALADI deberían familiarizarse con los sistemas de cooperación empleados no sólo por los países desarrollados sino también por otros países exportadores de capital que han puesto en práctica dichos sistemas recientemente (por ejemplo, la provincia china de Taiwán y la República de Corea).

Desde los comienzos el APEC y la ASEAN incorporaron la cooperación técnica y económica como parte integrante de los esfuerzos de liberalización en materia de inversión y comercio.(2) Las iniciativas de cooperación entre Asia y el Pacífico y los países de la ALADI deberían seguir este ejemplo. El APEC, por ejemplo, abarca 13 esferas de cooperación técnica y económica: desarrollo de los recursos humanos; tecnología y ciencia industrial; pequeña y mediana empresa; infraestructura económica; energía; transporte; telecomunicaciones e información; turismo; datos sobre comercio e inversión; promoción del comercio; conservación de los recursos marinos; tecnología aplicada en la agricultura y en la piscicultura. Aunque no se incluye como aspecto independiente, la protección ambiental se menciona en relación con diversos temas.

La tendencia actual indica que las corrientes comerciales de productos alimenticios y otros productos agrícolas entre ambas regiones aumentarán en el futuro. Los programas de cooperación en este campo pueden incluir varias actividades entre las cuales cabe mencionar: i) métodos seguros de manipulación de los alimentos y suministro estable para facilitar y ampliar el comercio de productos agrícolas y de la pesca elaborados y no elaborados; ii) capacitación y difusión para armonizar la certificación fitosanitaria y la seguridad en materia de calidad, a fin de mejorar las posibilidades de comercialización; y iii) prevención de la degradación del medio ambiente.

3. Transparencia en el acceso al mercado y facilitación de las

actividades comerciales

En los últimos años, la disponibilidad de información regional sobre el acceso al mercado de bienes y servicios ha mejorado mucho gracias a los esfuerzos de las organizaciones nacionales, internacionales y regionales como los ministerios, la OMC, la UNCTAD, el FMI, el Banco Mundial, la OEA, las instituciones financieras regionales y las secretarías de información regional. Sin embargo, incluso con todos estos mejoramientos la información disponible suele ser insuficiente.

Ambas regiones están suscribiendo un número creciente de acuerdos de comercio e integración. Estos sistemas de integración deberían ayudar a reducir los factores que dificultan o encarecen las transacciones, al establecer infraestructuras que vinculen a los países situados a ambos lados del arco del Pacífico, eliminar o armonizar las normas y reglamentos y ayudar a poner en marcha reformas institucionales que faciliten la integración de mercados incompletos o fragmentados. Sin embargo, las concesiones estipuladas en un acuerdo pueden traslaparse con los compromisos contraídos en otros y entorpecer su cumplimiento. Por lo tanto, para comprender mejor el acceso al mercado es necesario resolver las enormes deficiencias en materia de suministro, de información actualizada y pormenorizada, especialmente en relación con los siguientes ámbitos:

1) nivel y estructura de los aranceles (incluido el escalonamiento arancelario) y barreras no arancelarias (comprendidos los procedimientos de licencia de importación);

2) medidas en materia de inversión y relacionadas con el comercio (TRIMs), medidas antidumping, subsidios y medidas compensatorias;

3) normas y estándares técnicos, medidas antidumping, de salvaguardias, reglas de origen,(3) derechos de propiedad intelectual, reglamentación de las inversiones, reglamentación sanitaria y fitosanitaria, etc.;

4) otras medidas de liberalización y desregulación (por ejemplo, privatización);

5) procesos de integración subregional, regional y hemisférica; y

6) convergencia y divergencia entre regímenes de integración regional y de comercio multilateral (por ejemplo, OMC).

La mayor disponibilidad de información sobre estos aspectos de acceso al mercado aumentará la transparencia y así facilitará la adopción oportuna de decisiones en relación con las oportunidades de comercio e inversión. Los centros de información regional propuestos en el punto 1 de esta sección podrían asumir la responsabilidad de coordinar la información suministrada por diversas fuentes y de difundirla a las partes interesadas en forma sistemática.

La expresión amplia "facilitación de la actividad comercial" abarca un espectro de actividades complementarias de las cuestiones de política tradicional, que deben tenerse en cuenta en la liberalización del comercio y la inversión. Los esfuerzos birregionales deben centrarse en las siguientes dos áreas: a) procedimiento y reglamentación aduanera, y b) normas técnicas y certificación y pruebas afines.

a) Procedimientos y reglamentación aduanera

Los procedimientos y reglamentación aduaneros plantean numerosas dificultades para las empresas, que incluyen infraestructuras aduaneras ineficientes y no trasparentes; sistemas arancelarios y aduaneros diferentes; aplicación inadecuada de las reglas de origen, de la valoración aduanera, de la inspección previa al envío y de las licencias de importación. Los problemas aduaneros pueden resultar especialmente difíciles para las industrias pequeña y mediana que tienen menos experiencia y menos recursos para resolverlos. Además de los efectos de alcance más global (por ejemplo, modernización de los procedimientos aduaneros e infraestructura, incluida la puesta en práctica de sistemas de procesamiento y documentación electrónicos y simplificación de la documentación aduanera), algunas de las medidas que ambas regiones podrían considerar incluirían las siguientes:

i) el perfeccionamiento de una base de datos arancelaria electrónica birregional (que es mantenida actualmente por el APEC);

ii) simplificación de los procedimientos aduaneros y cuando proceda, su armonización;

iii) establecimiento de un sistema de carnet regional para facilitar las actividades de promoción, como la participación en ferias y exhibiciones comerciales a través del uso de documentos aduaneros simples y sistemas acelerados de tramitación de aduana para las muestras comerciales;

iv) armonización de las reglas de origen, incluida la activa participación en el programa de trabajo de la OMC;

v) establecimiento de programas a través de los cuales las economías más experimentadas pueden proporcionar capacitación y asistencia a las economías que la requieran.

b) Normas

Las normas difieren apreciablemente entre los países y eso impone costos adicionales a los productores y comerciantes. Incluso en los casos en que éstas son similares suele ser necesario probar y certificar separadamente cada producto en cada mercado. Algunos países usan normas y exigencias afines para encubrir medidas proteccionistas. Estos costos aumentan los precios para los clientes y entorpecen el acceso al mercado.

Quizás para desarrollar las actividades en este ámbito sea necesario adoptar medidas a fin de armonizar las normas de ambas regiones y establecer acuerdos aceptables para ambas partes en materia de pruebas, calibración y certificación. También será esencial la participación del sector privado así como de órganos reguladores en ambas regiones.

4. Transporte

El intercambio comercial entre ambas regiones ha sido difícil en general por la distancia geográfica y por la falta de servicios de transporte directos y regulares a través del Pacífico, lo cual ha tenido consecuencias negativas sobre la competitividad de los productos de exportación. Por consiguiente, es útil estudiar el sistema de transporte de carga y pasajeros, identificar las posibles áreas en que se producen estrangulamientos, y preparar proposiciones para mejorar el transporte y promover los acuerdos de cooperación.

También es conveniente evaluar los resultados de estudios anteriores de prefactibilidad en materia de infraestructura de transporte en los que se examinan las posibilidades de mejorar las interconexiones ferroviarias, fluviales y de transporte interior así como las instalaciones portuarias y de almacenamiento, con el objeto de estimular el comercio birregional. Los países de ambas regiones pueden trabajar conjuntamente para iniciar nuevos estudios de factibilidad y obtener el financiamiento necesario para poner en práctica los proyectos de infraestructura.

Para identificar las deficiencias y estrangulamientos es importante examinar a fondo los mandatos asignados a los ministerios de transporte y otros organismos competentes en la materia a fin de asegurar la coherencia y la armonía con aquellos encomendados a los ministerios de economía y de comercio exterior.

Entre las prioridades en materia de cooperación y adopción de medidas en materia de transporte se incluyen:

1) La aplicación de políticas que mejoren apreciablemente el sistema de transporte birregional a través de inversiones estratégicas en infraestructura a fin de satisfacer las crecientes y diversas necesidades de transporte de Asia y del Pacífico y América Latina;

2) El trabajo conjunto para fomentar el desarrollo y la movilización del capital para financiar proyectos de infraestructura de transporte, reconociendo la necesidad de la participación de fuente públicas y privadas; y

3) El fomento de los esfuerzos de las instituciones internacionales para suministrar y ampliar los fondos destinados a la infraestructura de transporte.

5. Creación de un foro de consulta permanente o periódica sobre
cuestiones relacionadas con el comercio y la inversión

Si bien ha ido creciendo el número de foros que se ocupan de cuestiones económicas en los planos bilateral o subregional, todavía no existe un mecanismo institucional birregional oficial en el que se puedan examinar y analizar los intereses regionales. Los sistemas de integración regional o subregional existentes, como el TLC, Mercosur, Comunidad Andina, y el Grupo de los Tres en América Latina y la ASEAN y el APEC en la región de Asia, tienen una cobertura limitada de países. México y Chile son los únicos miembros latinoamericanos del APEC y Colombia, Chile, México y Perú son los únicos integrantes latinoamericanos del Consejo Económico de la Cuenca del Pacífico (PBEC), formado por miembros interesados en la empresa, o de la Conferencia de Cooperación Económica en el Pacífico (PECC), de composición tripartita y en la que participan funcionarios gubernamentales, la comunidad empresarial y académicos. La simple ampliación de estas tres organizaciones a fin de incorporar más países latinoamericanos como miembros no llevaría a la formación de un foro birregional entre Asia y el Pacífico y América Latina, en que pudieran discutirse los intereses comunes de ambas regiones. Ambas necesitan crear un foro para dialogar sobre la cooperación, que rebase el alcance del concepto que inspiró el arco del Pacífico.

El diálogo sobre cooperación entre las dos regiones tiene dos objetivos. Uno es generar condiciones favorables para acrecentar y profundizar las relaciones birregionales en el ámbito de la cooperación económica y social (por ejemplo, el comercio de bienes y servicios, la promoción de la inversión, la transferencia de tecnología) y el intercambio de puntos de vista y opiniones sobre estrategias de desarrollo y comerciales, la educación, la formación de capital humano, la creación de empleo y el desarrollo social. El segundo objetivo es definir en forma conjunta y gradual, un programa de trabajo permanente que incluya proyectos y medidas viables y concretas y establezca mecanismos formales para el diálogo y consulta entre ambas regiones.

Lo ideal sería establecer un mecanismo permanente para examinar una amplia gama de cuestiones económicas y sociales de interés recíproco. Este nuevo foro organizaría reuniones ministeriales que se celebrarían semestralmente o con más frecuencia, si los países así lo desearan. Para preparar estas reuniones podría establecerse un mecanismo que permitiese a los funcionarios técnicos reunirse periódicamente e intercambiar puntos de vista y opiniones sobre una amplia gama de temas y cuestiones. Entre los temas de interés recíproco podrían figurar las estrategias de desarrollo y comerciales (incluidas las políticas fiscal, monetaria y cambiaria), las oportunidades de comercio e inversión y la intensificación de las relaciones del sector privado entre ambas regiones.

Para que las deliberaciones de estas reuniones se transformen más adelante en acciones y programas concretos, debería establecerse un mecanismo oficial que aumentara las corrientes de comunicación e información entre las partes interesadas de ambas regiones. Por último, en estos eventos deberían estar representados el gobierno, la empresa y el mundo académico. Cuando se considerase necesario se buscaría la participación de organizaciones internacionales o regionales de financiamiento, la OMC y los organismos pertinentes de las Naciones Unidas.

6. Formación y fortalecimiento de las cámaras birregionales de comercio

Se han establecido numerosas cámaras binacionales de comercio u otras agrupaciones empresariales entre un país de Asia o el Pacífico y uno de la ALADI. Varían ampliamente en cuanto a sus alcances, a la cobertura sectorial y a la intensidad de las actividades y hay poca interacción entre ellos.

En el caso de la ASEAN, las cámaras de comercio e industria de la ASEAN, son el principal medio de comunicación entre esta Asociación y el sector privado. El Comité Ejecutivo (4) y seis comités de trabajo, invitados a todas las reuniones de altos funcionarios de la ASEAN tiene por objeto promover la participación del sector privado en diversos foros. Los sistemas birregionales de esta índole, que estrechen las relaciones entre los participantes y que comprendan las cámaras de comercio nacional y regional de ambas regiones pueden ser muy importantes en el fortalecimiento de los vínculos del sector privado entre los países de Asia y el Pacífico y de la ALADI.

La iniciativa adoptada recientemente por la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria Europeas de realizar el primer congreso de cámaras bilaterales de Comercio en América Latina constituye un ejemplo interesante de ampliación de las interconexiones entre estas empresas comerciales. Esta asociación representa 14 millones de empresas en todos los sectores y de todos los tamaños a través de sus 32 Asociaciones nacionales de cámaras de comercio e industria. Asimismo, las cámaras bilaterales de comercio de la Unión Europea en América Latina -que superan el centenar- constituyen la extensión natural de las cámaras de comercio europeas y son la red multinacional más grande existente en la región. La ayuda que prestan en materia de información y los servicios de consultoría constituyen el principal apoyo para las empresas europeas en América Latina.

7. Promoción de pequeñas y medianas empresas

Tanto en Asia y el Pacífico como en América Latina, la internacionalización se ha convertido en un tema esencial para muchas pequeñas y medianas empresas (PYMEs), y los proyectos en la esfera de cooperación técnica e inversiones que involucran esas empresas están en aumento. Los países en ambas regiones están crecientemente interesados en la promoción de estas actividades. En el pasado, muchos países en las dos regiones siguieron el camino del desarrollo industrial a través de la atracción de empresas grandes. Recientemente, sin embargo, existe el creciente reconocimiento de que el desarrollo económico sano requiere con urgencia del fomento de las industrias de apoyo que sustenten las actividades productivas corporativas de gran escala. Los programas en esta área pueden incluir el desarrollo de recursos humanos, acceso a la información y compartimiento de la tecnología, financiamiento y creación de empresas mixtas.

La cooperación en este campo podría emularse de un esquema con la Comunidad Europea, denominado "Promotion of the European Community Investment Partners" (ECIP), diseñado para apoyar las PYMEs de Asia, el Mediterráneo y América Latina y las contrapartes europeas en la creación de empresas mixtas. El programa tiende a favorecer aquellos países en desarrollo que han mostrado su compromiso en atraer la IED y que promueven activamente los proyectos que involucran PYMEs. El apoyo se otorga básicamente por medio de cuatro dispositivos de financiación: i) la identificación de socios potenciales y proyectos; ii) la realización de estudios de factibilidad sobre inversiones; iii) arreglos relacionados a la participación de capital; y iv) el desarrollo de recursos humanos.(5) Un tipo de esquema de cooperación similar podría visualizarse entre los países de ALADI y Asia y el Pacífico, abordando la necesidad de las PYMEs y al mismo tiempo promoviendo la cooperación económica y técnica (el punto 2 antes mencionado).

ANEXO 1

CÓDIGOS CORRESPONDIENTES A LOS PAÍSES QUE FIGURAN EN LOS

CUADROS 12 Y 20

ARE Emiratos Arabes Unidos GTM Guatemala PRY Paraguay
ARG Argentina HKG Hong Kong RUS Federación de Rusia
AUS Australia IDN Indonesia SAU Arabia Saudita
IND India
BOL Bolivia IRN Irán SGP Singapur
BRA Brasil SWE Suecia
CAN Canadá ITA Italia THA Tailandia
CHL Chile JPN Japón TUR Turquía
CHN China KOR Corea, República de TWN Provincia china de Taiwán
COL Colombia MEX México UKR Ukrania
MYS Malasia URY Uruguay
DNK Dinamarca OMN Omán USA Estados Unidos de América
ECU Ecuador PAN Panamá UZB Uzbekistán
ESP España PER Perú VNM Vietnam
FRA Francia, Mónaco PHL Filipinas VRN Venezuela
GER Alemania PNG Papua Nueva Guinea ZAF Sudáfrica
POL Polonia ZMB Zambia

Fuente: Base de datos estadísticos del comercio externo (Comtrade), División de Estadística, Naciones Unidas.

 


NOTAS

1. / En este sentido se avanzó en esta dirección con el establecimiento de la base de datos del APEC sobre información arancelaria y aranceles aplicados por los países miembros, en 1997. El público puede acceder a esta base de datos a través de medios electrónicos (por ejemplo, Internet, CD-ROM).

2. / La agenda de acción de Osaka de la APEC, por ejemplo, establece una nueva modalidad de cooperación. Destaca el abandono de la modalidad convencional de relaciones definidas de donante-receptor. Los países miembros contribuyen voluntariamente con los recursos de que disponen, como fondos, tecnología y recursos humanos capacitados. Las economías pertenecientes al APEC llevaron a la práctica al menos 320 actividades conjuntas de cooperación económica y técnica en el período 1992-1996. Estas actividades correspondían principalmente a desarrollo de los recursos humanos, de la energía, telecomunicaciones, pequeña y mediana empresa, fomento del comercio y turismo. Sin embargo, dicha cooperación se encuentra todavía en la etapa de realización de estudios y seminarios y aún no ha materializado en la práctica en forma de programas concretos. La proposición del Japón de coparticipación para el progreso, "Partnership for Progress", procura superar este escollo. Esa proposición sugiere proceder con cautela y comenzar por la cooperación técnica en la capacitación de funcionarios aduaneros, la transferencia de tecnología en materia de cuarentena y pruebas, y el mejoramiento de los recursos administrativos. Estas actividades son indispensables para llevar a la práctica con éxito la liberalización y facilitación del comercio y es fácil llegar a un acuerdo respecto de ellas.

3. / No porque exista la posibilidad de una liberalización intrarregional de amplio alcance del comercio y la inversión desaparece el peligro de que las reglas de origen puedan transformarse en un instrumento encubierto de protección, que discriminaría más a los países menos capaces de aprovechar las posibilidades del mercado ampliado o a aquéllos con mayor proporción de inversiones extrarregionales. Si bien estas reglas podrían ser necesarias, especialmente al no existir aranceles comunes, por consideraciones de competitividad y equidad habría que limitar estas exigencias.

4. / El Comité Ejecutivo comprende diez miembros, que incluyen el presidente, el presidente adjunto y un representante permanente designado por cada capítulo nacional de las cámaras de comercio e industria del ASEAN.

5. / Entre 1988 y 1994, el ECIP aprobó un total de 442 proyectos con la suma de 50 millones de ECUs.