Las reformas de los sistemas de seguridad social conllevan la difícil tarea de conciliar derechos y necesidades con restricciones y carencias financieras. El diseño y la implementación de las reformas tienen consecuencias significativas en la demanda de recursos, en tanto afectan la eficiencia en su asignación y su gestión, así como, las formas de explicitar los derechos de los participantes, el financiamiento de los mecanismos de solidaridad y los costos de transición. En este sentido los nuevos diseños con innovadoras combinaciones financieras y de servicios del sector público y el privado determinan el impacto que puedan tener las reformas en la capacidad de los gobiernos para brindar y financiar los servicios de la seguridad social.
Se argumenta que, en la medida en que el entorno económico se caracteriza por más incertidumbre y volatilidad, y hay mayores riesgos sociales y económicos no cubiertos, en las reformas a la seguridad social se deben conciliar las funciones de aseguramiento y ahorro con las de distribución y solidaridad. Esto es crucial si se quiere avanzar en la universalización de la cobertura y de los beneficios.
Los beneficios que se ofrecen a través de los sistemas de seguridad social -bajo la forma de derechos exigibles- constituyen importantes pasivos contingentes para el Estado y deben ser financiados en forma independiente de los vaivenes del ciclo económico. Su nivel y evolución se verá afectado por los tres factores siguientes: el monto y volumen de los beneficios garantizados; los cambios significativos a lo largo del ciclo económico de la población con y sin capacidad para cotizar, y la forma en que se financia la solidaridad. ( del resumen del documento Incertidumbre económica, seguros socials, solidaridad y responsabilidad fiscal).
La Unidad de Estudios del Desarrollo ha abordado principalmente dos de las áreas que cubre la protección social que son los Sistemas de SALUD y los Sistema de PENSIONES en la región.