Migración Interna:

El conocimiento de la migración interna importa por varias razones y en la actualidad es posible profundizar en su análisis en virtud de los avances tecnológicos y la ampliación de las herramientas conceptuales y metodológicas

La migración interna es un componente decisivo de los procesos de redistribución espacial de la población y tiene implicaciones para comunidades, hogares y personas. Para las comunidades, en particular las de origen y las de destino, tiene efectos demográficos tanto en materia de crecimiento como de estructura de la población, sociales, culturales y económicos. Para los hogares y las personas, la migración, en particular si se enmarca en una estrategia elaborada, es un recurso para el logro de determinados objetivos, los que pueden ser tan variados como enfrentar una crisis económica o mejorar la calidad de vida.

Históricamente, el interés por la migración interna se concentró en los desplazamientos del campo a la ciudad. Estos fueron muy intensos hasta hace un par de décadas y constituyeron el motor del acelerado proceso de urbanización que experimentó la región desde el decenio de 1930. Estos movimientos tenían, además, una connotación conceptual y práctica muy significativa, pues se asociaban positivamente a los procesos de modernización económica y social. Con todo, a mediados de los años setenta ya era evidente que la urbanización se había disociado, al menos parcialmente, del proceso de desarrollo y que el sistema de ciudades de la región tenía problemas en absorber el enorme volumen de migrantes provenientes del ámbito rural. Estas constataciones hicieron que del interés por el tema se pasara a la preocupación por el mismo y surgieran planteamientos tendientes a evitar la emigración del campo.

Pero a fines de los años setenta ya se percibía en la región un cambio estratégico en materia de migración interna. El amplio predominio urbano modificaba el eje de los intercambios entre localidades urbanas y rurales, pasando a predominar los desplazamientos entre ciudades. Y en varios países tales movimientos no seguían ya el patrón concentrador secular hacia la ciudad (o las ciudades) principal(es) sino que eran ciudades intermedias las más atractivas. Explicar la migración requería de nuevos marcos conceptuales menos anclados en las disparidades entre zonas urbanas y rurales y más relacionados con la dinámica urbana, las decisiones de localización de las firmas de producción de bienes y servicios, la búsqueda de calidad de vida y los programas gubernamentales orientados a fortalecer determinadas ciudades e indagar en sus efectos exigía nuevos parámetros toda vez que ya no se trataba de campesinos que se dirigían a la modernidad sino de habitantes urbanos que se movían por una multitud compleja de factores.

Y una vez consolidada entre los especialistas la visión de la migración interna como un flujo que se da mayoritariamente entre localidades urbanas se hace patente la relevancia cuantitativa de un tipo de desplazamiento que no siempre calza con la definición ortodoxa de migración y cuyos factores determinantes se apartan de los que operan en la migración más clásica y que tienen que ver con la búsqueda de empleo y mejores salarios. Se trata de los desplazamientos intrametropolitanos. Sus implicancias atañen tanto a la expansión territorial de las grandes ciudades de la región como a su configuración interna y dentro de estos últimos a sus modalidades de segregación residencial. Y dado que 1 de cada 3 latinoamericanos vive en una ciudad de 1 millón o más de habitantes, la migración intrametropolitana afecta directamente a un tercio de la población regional.

Ahora bien, la migración interna es mucho más variada que la migración entre localidades urbanas y rurales. En particular, la migración entre Divisiones Administrativas Mayores (DAM) ha estado presente en la agenda pública desde hace mucho tiempo y de hecho el grueso de las políticas explícitas o implícitas de migración se han procurado influir sobre tales flujos y por esa vía modificar la distribución territorila de la población en los países.

Finalmente, está bien acreditado que los migrantes no son una muestra aleatoria de la población, pues entre ellos están sistemáticamente sobrerrepresentados los jóvenes. En tal sentido, la migración y la implementación de un proyecto de vida o una estrategia de sobrevivencia suelen estar unidas y por ende la migración es una asunto de importancia casi vital para muchas personas.

Por todo lo anterior, actualizar y profundizar en el conocimiento de la migración es relevante para una amplia gama de políticas públicas y decisiones locales. Así, está incorporada en el programa de trabajo de CELADE pero no solo por sus efectos demográficos sobre comunidades de origen y de destino sino también por sus implicaciones sociales, económicas y culturales para estas comunidades y los países en general.
Los censos son la principal fuente de información sobre estos flujos, pero históricamente su explotación se ha restringido a las publicaciones oficiales, que tienen serias limitaciones para desplegar información y ofrecer indicadores con mayor elaboración y relevancia para política. En la actualidad esta restricción ya no aplica, pues es posible procesar directamente los microdatos censales, lo que se ha hecho recientemente en CELADE y se ha difundido mediante la base de datos MIALC.

Justmente para difundir, ampliar, actualizar y explotar MIALC en diversos sentidos, se está ejecutando un proyecto BID/CEPAL que ya tiene algunos avances. La idea es aprovechar este subsitio para difundir y discutir estos avances y en su momento exponer los resultados y conclusiones finales del estudio. Ciertamente que se trata de un hito importante que permitirá acumular recursos para seguir con esta línea de trabajo durante los próximos bienios del porgrama de trabajo de CELADE??.


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