 | | Hugo Nochteff, Investigador del CONICET y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Argentina | | | A Fernando Fajnzylber En este artículo se supone que el desarrollo es impulsado endógenamente por los mecanismos de innovación, de los cuales la elite económica es un portador privilegiado en la medida en que cumpla con eficiencia la función de generar innovaciones, buscando cuasi rentas tecnológicas que la competencia creativa erosiona permanentemente. A fin de que ello ocurra, deben darse las condiciones necesarias para que la búsqueda de cuasi rentas tecnológicas predomine sobre la de otros tipos de beneficios. La interacción de la elite económica argentina con el sistema institucional le permitió la obtención de cuasi rentas no tecnológicas, fundamentalmente cuasi rentas de recursos naturales escasos combinadas con cuasi rentas de privilegio. Esta interacción que significó una restricción central al desarrollo a lo largo de la historia económica argentina se profundizó a partir de 1976 debido al debilitamiento de las instituciones y de gran parte de las organizaciones tras el golpe de estado de ese año, y a las políticas neoconservadoras que se aplicaron en los años siguientes. En los años noventa, el deterioro institucional y las políticas económicas inspiradas en las recomendaciones neoconservadoras de no ingerencia estatal ("hands off") generalizada ampliaron las posibilidades de obtener cuasi rentas no tecnológicas y condujeron a una burbuja liderada por el endeudamiento externo y las privatizaciones. Antes de los procesos de privatización y desregulación, la existencia de oportunidades de lograr cuasi rentas que no provenían de avances tecnológicos y productivos habría desplazado a la innovación y la inversión. Y posteriormente esos procesos en un contexto de fragilidad institucional y extrema debilidad del sistema de pesos y contrapesos habrían favorecido que tal desplazamiento continuara en los años noventa. | |