 | | José Antonio Ocampo, Profesor de la Universidad de Columbia, Ex Secretario Ejecutivo de la CEPAL, Ex ministro de Hacienda y Crédito Público, Colombia | | | En este ensayo se sostiene que si bien se ha superado la iliquidez total que caracterizó la fase más severa de la crisis financiera desatada en septiembre de 2008, el crédito y la actividad productiva de los países industrializados se están contrayendo aceleradamente y el sistema financiero sigue descapitalizado. De los canales externos de transmisión de la crisis hacia América Latina, la disminución de las remesas es el menos importante. Los efectos negativos más generalizados serán la caída del volumen de comercio internacional y el marcado deterioro de los términos de intercambio de los productos básicos. Además, queda por delante una etapa de financiamiento externo privado muy restringido. Las economías de la región llegan a la crisis con mayor fortaleza que en el pasado, vinculada fundamentalmente al menor endeudamiento público externo y al elevado nivel de reservas internacionales, pero ella solo servirá para mitigar en parte las repercusiones de la peor coyuntura económica mundial desde la gran depresión de los años treinta. | |