 | | Francisco Gatto, Oficina de la CEPAL en Buenos Aires | | | Este artículo procura aportar algunos elementos y consideraciones para comprender mejor los desafíos competitivos que enfrenta el sector de las pequeñas y medianas empresas (PYME) a medida que avanza la consolidación del proceso de integración Mercosur. Si bien buena parte de las reflexiones que aquí se expresan se aplican a las pequeñas y medianas empresas de los países del Mercosur en general, este trabajo hace particular referencia a la situación de las empresas PYME argentinas y uruguayas. Comienza por sintetizar algunos datos básicos de las PYME en el Mercosur (sección II). Intenta plantear cuáles son ?desde la perspectiva empresarial? los desafíos centrales de las empresas, a fin de aprovechar el proceso de integración para el crecimiento de sus negocios y la expansión internacional de la empresa (sección III). Repasa algunas características básicas y comunes de las PYME industriales, algunos de cuyos rasgos constituyen los ejes de la transformación de las empresas en el proceso de encarar los desafíos planteados (sección IV), y finalmente, hace algunas breves consideraciones sobre los sistemas de apoyo en este nuevo escenario. Las PYME plantean requerimientos que pueden agruparse en cuatro áreas: i) mejoramiento del marco regulatorio y operativo de negocios; ii) acceso a información específica y asesoría para su interpretación, incluyéndose aquí información comercial, normas técnicas y consultoría tecnológica; iii) formación de capacidades intrafirma (recursos humanos, especialmente empresariales y de gestión) y facilitación del acceso a la infraestructura de servicios técnicos, y iv) acceso al financiamiento en real igualdad de condiciones con firmas de mayor tamaño, lo que en algunos casos está vinculado con la implementación de instrumentos y productos financieros nuevos. El desafío estratégico de política industrial para las PYME es el de crear y promover un clima de reconversión. La política pública no puede definir ni hacer la reconversión empresaria, como se supuso alguna vez en forma voluntarista y omnipotente. La política pública debe estimular y crear las mejores condiciones para que esta reconversión se dé de manera eficiente, privilegiando la construcción de sinergias colectivas sostenibles en el tiempo. De lo contrario la acción pública pecaría de pasiva (por no hacer nada) o de retardataria (por favorecer acciones en dirección opuesta). | |