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Población, Envejecimiento y Desarrollo
- 2004
- Signatura:LC/G.2235(SES.30/16)
- 90 pp.
- Documentos de proyecto
- CEPAL
Resumen
Introducción
En este nuevo siglo, además del crecimiento de la población, hay otros temas demográficos que están adquiriendo importancia política, económica y social. El envejecimiento de la población es uno de ellos, por sus fuertes repercusiones en el desarrollo de los países y por la amplia variedad de sectores a los que afecta (salud, educación, infraestructura y comercio, entre otros).
América Latina y el Caribe, por el avance de la transición demográfica, está envejeciendo paulatina pero inexorablemente. Se trata de un proceso generalizado; aunque con niveles variables, todos los países de la región marchan hacia sociedades más envejecidas. Dos características de este proceso motivan una preocupación urgente. En primer lugar, el envejecimiento se produce y se seguirá produciendo en el futuro a un ritmo más rápido que el registrado históricamente en los países hoy desarrollados. En segundo lugar, se dará en un contexto caracterizado por una alta incidencia de pobreza, una persistente y aguda inequidad social, un escaso desarrollo institucional, una baja cobertura de la seguridad social y una probable tendencia hacia la disminución del tamaño de las fuentes de apoyo producto de los cambios en la estructura y composición familiar.
En este contexto, el envejecimiento es uno de los retos demográficos más importantes que enfrentarán los países de la región en el siglo XXI. El desafío consiste en hacer frente a este fenómeno mediante la definición de estrategias claras que garanticen, junto con la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad de cumplir con objetivos fundamentales de política presupuestaria, un nivel de vida digno para las personas mayores, que les permita verse favorecidas por el bienestar económico de su país y participar activamente en la vida pública, social y cultural.
Los sistemas de seguridad social deben procurar mantener y aumentar la capacidad de los sistemas de pensiones para cumplir con sus objetivos sociales, garantizar su viabilidad financiera, y mejorar su capacidad de respuesta ante los cambios de la sociedad y las personas. Es necesario que en ellos se tomen en cuenta, entre otros aspectos, la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en materia de protección social y la cobertura de la población rural.
En los sistemas de salud se deben tomar en consideración el proceso de transformación de las prestaciones sanitarias, incorporando la atención de las personas mayores con equipos especializados y adaptación de la infraestructura instalada; simultáneamente, se debe enfrentar la presión que causa el envejecimiento de la población en el gasto destinado a salud.
La atención de las personas mayores también ejercerá una fuerte presión en las familias -sobre todo en las mujeres encargadas tradicionalmente de cuidarlas- y en las comunidades. La creación de condiciones sociales y físicas que favorezcan la integración de las personas mayores y las haga responsables de su bienestar también son áreas de intervención importantes para no convertir a quienes se encuentran en esta etapa de la vida en una carga para la sociedad.
Lo dicho anteriormente no necesariamente supone un panorama negativo. El mayor envejecimiento de la población es un logro de la humanidad y las personas mayores pueden y deben convertirse en una fuerza para el desarrollo, pero al igual que cualquier otro grupo poblacional requieren de intervenciones específicas que garanticen, especialmente a aquellos más vulnerables, una vida digna y segura.
En este documento se presenta un análisis de la situación del envejecimiento de población y de las personas mayores en los ámbitos donde las presiones que ejercerá el proceso de envejecimiento son significativas, esto es, la seguridad económica, la salud y los entornos favorables, tanto en lo relativo a una vivienda y un espacio urbano adecuados, como a las necesidades de cuidado y prevención de la violencia contra las personas mayores.
En este nuevo siglo, además del crecimiento de la población, hay otros temas demográficos que están adquiriendo importancia política, económica y social. El envejecimiento de la población es uno de ellos, por sus fuertes repercusiones en el desarrollo de los países y por la amplia variedad de sectores a los que afecta (salud, educación, infraestructura y comercio, entre otros).
América Latina y el Caribe, por el avance de la transición demográfica, está envejeciendo paulatina pero inexorablemente. Se trata de un proceso generalizado; aunque con niveles variables, todos los países de la región marchan hacia sociedades más envejecidas. Dos características de este proceso motivan una preocupación urgente. En primer lugar, el envejecimiento se produce y se seguirá produciendo en el futuro a un ritmo más rápido que el registrado históricamente en los países hoy desarrollados. En segundo lugar, se dará en un contexto caracterizado por una alta incidencia de pobreza, una persistente y aguda inequidad social, un escaso desarrollo institucional, una baja cobertura de la seguridad social y una probable tendencia hacia la disminución del tamaño de las fuentes de apoyo producto de los cambios en la estructura y composición familiar.
En este contexto, el envejecimiento es uno de los retos demográficos más importantes que enfrentarán los países de la región en el siglo XXI. El desafío consiste en hacer frente a este fenómeno mediante la definición de estrategias claras que garanticen, junto con la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad de cumplir con objetivos fundamentales de política presupuestaria, un nivel de vida digno para las personas mayores, que les permita verse favorecidas por el bienestar económico de su país y participar activamente en la vida pública, social y cultural.
Los sistemas de seguridad social deben procurar mantener y aumentar la capacidad de los sistemas de pensiones para cumplir con sus objetivos sociales, garantizar su viabilidad financiera, y mejorar su capacidad de respuesta ante los cambios de la sociedad y las personas. Es necesario que en ellos se tomen en cuenta, entre otros aspectos, la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en materia de protección social y la cobertura de la población rural.
En los sistemas de salud se deben tomar en consideración el proceso de transformación de las prestaciones sanitarias, incorporando la atención de las personas mayores con equipos especializados y adaptación de la infraestructura instalada; simultáneamente, se debe enfrentar la presión que causa el envejecimiento de la población en el gasto destinado a salud.
La atención de las personas mayores también ejercerá una fuerte presión en las familias -sobre todo en las mujeres encargadas tradicionalmente de cuidarlas- y en las comunidades. La creación de condiciones sociales y físicas que favorezcan la integración de las personas mayores y las haga responsables de su bienestar también son áreas de intervención importantes para no convertir a quienes se encuentran en esta etapa de la vida en una carga para la sociedad.
Lo dicho anteriormente no necesariamente supone un panorama negativo. El mayor envejecimiento de la población es un logro de la humanidad y las personas mayores pueden y deben convertirse en una fuerza para el desarrollo, pero al igual que cualquier otro grupo poblacional requieren de intervenciones específicas que garanticen, especialmente a aquellos más vulnerables, una vida digna y segura.
En este documento se presenta un análisis de la situación del envejecimiento de población y de las personas mayores en los ámbitos donde las presiones que ejercerá el proceso de envejecimiento son significativas, esto es, la seguridad económica, la salud y los entornos favorables, tanto en lo relativo a una vivienda y un espacio urbano adecuados, como a las necesidades de cuidado y prevención de la violencia contra las personas mayores.
Categorías
Asuntos de género, Derechos sociales, Envejecimiento, Migración internacional, Población, Políticas y programas sociales, Protección social, Pueblos indígenas y afrodescendientes, Salud, Seguridad social
Este documento está disponible sólo en versión electrónica.

