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La economía regional chilena en el período 1985-2009
- 2012
- Signatura:LC/L.3457-P
- 71 pp.
- Series
- Serie Desarrollo Territorial Nº10
- CEPAL
- ISSN: 1994-7364
Resumen
El Área de Gestión del Desarrollo Local y Regional del Instituto Latinoamericano y del Caribe para la Planificación Económica y Social (ILPES) ha realizado un esfuerzo constante por observar, medir y analizar los niveles y la evolución de las disparidades económicas territoriales en la región y cómo la política nacional coordinada con la política regional y local debe articularse para revertir tales desigualdades. En el presente documento se presenta un análisis en profundidad de la evolución de la economía regional chilena en el período 1985 – 2009.
En el período 1985-2008, luego de transcurridos 23 años, la economía chilena experimentó un crecimiento promedio anual del PIB por habitante de 3,3%, resultado de un crecimiento anual de población de un 1,5% y de un crecimiento del PIB total de 4,8%. En términos territoriales los mayores dinamismos se registraron en el norte del país, en el sur extremo, exceptuando la Región de Magallanes, y en la Región Metropolitana.
La intensidad del desarrollo exportador chileno ha sido particularmente intensa en las regiones con estructuras exportadoras concentradas en productos básicos (commodities), entre ellas la minería del cobre, la fruticultura, la industria de productos forestales como la celulosa y las astillas (chips) de maderas y, más recientemente, la pesca. Otra variable que ilustra la profundidad del proceso de inserción externa de Chile, especialmente durante los años 1990, es el incremento notable de la afluencia de inversión extranjera directa (IED).
El perfil exportador de las regiones se corresponde estrechamente con el perfil de inversiones extranjeras que se han materializado en cada una de ellas. En la zona central la afluencia de IED apuntó mayoritariamente a la Región Metropolitana, y se orientó sobre todo a la minería y los servicios financieros.
En la Región de Valparaíso, la IED se concentró en electricidad, gas y agua. Biobío recibió IED dirigida principalmente hacia electricidad, gas y agua, alimentos y madera y papel. En la Región del Maule, la IED se concentró en madera y papel, electricidad, gas y agua, construcción y alimentos; En O´Higgins, la IED se orientó principalmente a alimentos, bebidas y tabaco, electricidad, gas y agua y agricultura, y en Araucanía ésta fue dirigida principalmente a silvicultura y madera y papel.
En materia de productividad, mientras que a nivel nacional la productividad laboral media creció a una tasa de 1,4% promedio anual entre 1992 y 2006 son las regiones del norte del país, en particular Tarapacá, Antofagasta y Atacama, las que experimentan los mayores crecimientos junto con la región de Aysén y Magallanes en el Sur. A la inversa, las regiones que experimentan los menores crecimientos son Valparaíso, Región Metropolitana, O’Higgins, Biobío y Araucanía.
La dinámica laboral presentada para el periodo 2000-2009 señala que mientras el empleo total a nivel del país creció a una tasa promedio anual de 2,1%, los mayores crecimientos regionales se observaron en las regiones de Tarapacá (3,9%) Antofagasta (3,4%) Araucanía (3,1%) y Aysén (2,7%) mientras que las menos dinámicas fueron Magallanes (1,2%), Biobío (1,3%) y Atacama (1,8%).
Al analizar el periodo de mayor impacto en el empleo de la reciente crisis económica, que en Chile corresponde a 2008-2009, las mayores caídas en la ocupación se produjeron en Maule, y O’Higgins, seguidas por la RMS y Biobío, mientras que Araucanía y Valparaíso muestran un desempeño levemente positivo.
El impacto de la crisis impulsó un importante crecimiento de la tasa de desocupación, de cerca de dos puntos porcentuales entre 2008 y 2009, alcanzando un promedio de 9,7% a nivel nacional para este último año. Respecto de las regiones afectadas se tiene que en cuatro de ellas la tasa superó dicho promedio país, siendo las más altas Araucanía, Biobío y Valparaíso. Sólo la región del Maule muestra una tasa significativamente menor, de 7,3%. En materia de pobreza, las cifras más altas para el año 2006 se registraron en Biobío, con un 20,7% de su población en dicha condición, y Araucanía, con un 20,1%.
El desarrollo regional chileno tiene una fuerte concentración de la actividad económica así como la disparidad territorial. Se puede advertir que el crecimiento se ha manifestado en algunos puntos muy específicos del país, principalmente en el norte, en dos regiones del sur (Los Lagos y Aysén), y en el centro, más puntualmente, en la Región Metropolitana de Santiago. El crecimiento relativamente más exitoso de estas regiones se asocia estrechamente a un perfil productivo vinculado a las exportaciones , principalmente, de bienes primarios en los que el país posee claras ventajas comparativas a nivel mundial.
No hay dudas, Chile ha basado su crecimiento económico más reciente en un modelo claramente orientado hacia el comercio exterior y basado en la exportación de recursos naturales y, por tanto, las regiones donde ellos se generan son las que han salido más favorecidas. La pregunta más relevante que uno debiera hacerse es si a partir de este esquema y estas vocaciones es posible producir procesos de agregación de valor basados en la incorporación de mayor conocimiento, innovación tecnológica y mejoras productivas. En otras palabras, se trata de identificar cómo a partir de los recursos naturales se pueden sofisticar los procesos productivos, ya que en el actual contexto mundial sería ilusorio intentar competir con las manufacturas chinas, indias o coreanas.
En este contexto, el problema principal lo enfrentan aquellas regiones que no han tenido muy buen desempeño. Particularmente preocupante es la situación de las regiones de Biobío y Valparaíso, que arrastran desde hace años un comportamiento económico deficitario y que constituyen el segundo y tercer centro en términos de importancia poblacional y económica del país. El problema es que frente a la excesiva concentración que representa la Región Metropolitana de Santiago éstos parecen ser los dos únicos polos nacionales con posibilidades de ser una válvula de escape para ella y de reunir, por sus características de concentración poblacional y diversificación económica, mejores posibilidades de generar economías de aglomeración para la concentración de actividades económicas innovadoras.
Se podría afirmar que uno de los obstáculos estructurales a que el país pueda retomar altas tasas de crecimiento económico como las de los años 90 es la excesiva concentración y centralización política, económica y administrativa que el mismo presenta y estos mismo se traduce además en la incapacidad de algunas regiones de desarrollarse más aceleradamente.
Esta argumentación es válida para todas las regiones del país, pero principalmente para las más rezagadas en las cuales es indispensable identificar programas de desarrollo originados en ellas y sostenidos en el tiempo. Ello no implica que el Estado central no deba además asumir su papel esencial de corrector de las disparidades regionales existentes a través de la identificación de políticas nacionales de desarrollo regional. Se trata de que las regiones puedan identificar, sus propios programas de desarrollo, los cuales tendrán mayores posibilidades de éxito si van acompañados de políticas nacionales que complementen los esfuerzos de éstas
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