El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, envió el siguiente mensaje, con motivo del Día Internacional de la Paz:
Cada año, el Día Internacional de la Paz es una ocasión para que toda la comunidad internacional se reúna y reflexione sobre los éxitos y fracasos en su lucha por la paz. En 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el día de apertura de su período regular de sesiones, en el mes de septiembre, debería dedicarse oficialmente a "conmemorar y fortalecer los ideales de paz al interior de todas las naciones, así como entre ellas y sus pueblos". Todos los años, en esta ocasión, se toca la Campana de la Paz en los exteriores de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, para que el compromiso por la paz mundial sea escuchado a través de todo el mundo.
Este es un año especial. Al conmemorar el primer Día Internacional de la Paz del nuevo milenio, estamos también próximos a inaugurar la Cumbre del Milenio. Esto constituye una doble motivación para reafirmar nuestro compromiso con los ideales de paz y tolerancia, que han sido el símbolo de las Naciones Unidas durante toda su historia.
Tenemos que mirar la paz desde muchas perspectivas diferentes. Debemos mirar el pasado y el presente, pero más aún, mirar el futuro. Deberíamos intensificar nuestra determinación de transmitir a las generaciones futuras los ideales que dieron origen a la Organización de las Naciones Unidas hace 55 años: ser libres de temores, ser libres de privaciones y proporcionar los medios para sustentar nuestro futuro en este planeta. Este día debería hacernos recordar que nosotros podemos lograrlo, si tan sólo ponemos nuestra voluntad al servicio de esta causa.
Es así que hoy tenemos nuestros ojos puestos en los líderes del mundo, con la esperanza de que esta Cumbre aproveche la oportunidad para construir la paz y sea la verdadera ocasión histórica que debería ser. Hoy, permitamos que el sonido de la Campana de la Paz llegue a nuestras conciencias fuerte, claro y verdadero. Dejemos que su tañido deje atrás un siglo de crueldad y de destrucción, y resuene en un milenio de esperanza y paz.
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El 2000 fue proclamado como el "Año de la Cultura para la Paz",
por la Asamblea General de las Naciones Unidas.