(17 de julio, 2003) Apenas siete de 18 países de América Latina alcanzarían la meta de reducir la pobreza extrema a la mitad para el año 2015, fijada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) acordados por 189 países en las Naciones Unidas. Así se desprende de un reciente informe realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), junto con el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) de Brasil.
En el documento Hacia el objetivo del milenio de reducir la pobreza en América Latina y el Caribe se indica que Chile, Colombia, Honduras, Panamá, República Dominicana y Uruguay (además de Argentina, de no haberse producido la reciente crisis) lograrían esta meta sólo si el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad continúan al ritmo de los años noventa.
El estudio desarrolla una metodología innovadora que no se basa únicamente en la evolución histórica, sino en la redistribución del ingreso. Para la mayoría de los países considerados, se sostiene, bajar en uno o dos puntos el índice Gini, que mide la concentración del ingreso, lograría la misma reducción de la pobreza que muchos años de crecimiento económico.
Según el informe, de mantenerse las condiciones de la pasada década, en Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y Nicaragua también disminuiría la pobreza extrema, pero a un ritmo lento. Sin embargo, en los cinco países restantes -Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela?estos niveles aumentarían, ya sea por un incremento de la desigualdad, por la merma del ingreso, o por ambas cosas.
En el estudio se señala que si se tiene en cuenta la medición internacional de pobreza (vivir con menos de un dólar diario), todos los países analizados --a excepción de Bolivia y El Salvador-- podrían alcanzar el objetivo del Milenio combinando tasas anuales medias de crecimiento del PIB per cápita de 3% o menos con bajas acumulativas de la desigualdad inferiores a 4%.
El informe postula que un crecimiento económico que no afecte a la distribución del ingreso no influye demasiado en la mejora de los niveles de vida de quienes viven en la pobreza extrema. Sin embargo, se concluye, el remedio económico de reducir la desigualdad parece ser difícil de recetar.
| El documento está disponible, en español, francés, inglés y portugués en el sitio web de la CEPAL, siguiendo el enlace. |