El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer es un llamado a la acción hecho en nombre de innumerables mujeres alrededor del mundo cuyas vidas cotidianas se ven perjudicadas por la violencia y el abuso. La violencia de género es quizás la más vergonzosa violación a los derechos humanos. En la medida en que perdure, no podemos decir que progresemos hacia la equidad, el desarrollo y la paz. Este antiguo flagelo está adquiriendo nuevas dimensiones en el siglo XXI. Una de las más alarmantes es el tráfico de mujeres y niñas - una de las formas de comercio organizado de más rápido crecimiento en el mundo. Se estima que más de 700.000 personas cada año son objeto de tráfico para explotación sexual. Muchas de ellas están sujetas a violencia; todas ellas, están sujetas a abusos de derechos humanos.
Un desafío de similar magnitud es la creciente violencia contra mujeres y niñas en los conflictos armados. En los conflictos actuales, mujeres y niñas no son sólo víctimas de privaciones, desplazamientos y guerras. De manera creciente, son usadas directa y deliberadamente como blancos en tales conflictos, con la violación y la violencia sexual utilizadas como armas de guerra.
Estas antiguas y modernas formas de violencia contra las mujeres no son solamente desafíos urgentes en sí mismos; todas ellas vienen con una nueva pero mortífera dimensión: el riesgo de infección de VIH/SIDA. La violencia, el abuso, y la intimidación a menudo hacen imposible que las mujeres puedan protegerse a sí mismas del virus; obtener información, asesoramiento, y pruebas de salud; acceder a información sobre el status del VIH de sus parejas, o revelar el suyo propio; seguir el curso del tratamiento médico prescrito. Este riesgo adicional de transmisión del VIH hace aún más acuciante nuestra misión de luchar contra la violencia contra la mujer en todas sus formas.
Durante el año pasado detectamos alentadores signos de una creciente concientización y comprensión del problema. También apreciamos el surgimiento de nuevas herramientas y mecanismos que nos ayudan a tomar una acción más efectiva contra dicho problema. El Protocolo de la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Transnacional Organizado, que aspira a eliminar el tráfico de personas, especialmente de mujeres y niñas, entra en vigor en diciembre de 2003. En julio, la Unión Africana aprobó el Protocolo a la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de las Personas sobre los Derechos de las Mujeres en Africa. El Protocolo pide a los Estados Parte a que tomen medidas para asegurar la prevención, el castigo y la erradicación de todas las formas de violencia, y trata específicamente sobre prácticas nocivas. El número de Estados Parte de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer aumentó a 174, mientras que el número de Estados Parte de su Protocolo Opcional es actualmente de 57. Y en una histórica elección, siete mujeres jueces fueron elegidas para la Corte Penal Internacional, un tercio del total.
Llamo a los Estados que aún no lo han hecho a aprobar el Protocolo Opcional, y a asumir una acción más vigorosa para respetar las leyes contra el tráfico de mujeres y niños y la violencia. Y pido a todos los sectores de la sociedad que redoblen sus esfuerzos para lograr el objetivo de terminar con todas las formas de violencia contra las mujeres. Esto requerirá liderazgo en todos los niveles, en todas las culturas, países y continentes. Requerirá una audaz transformación en las actitudes y el comportamiento de los hombres de manera tal que las mujeres se conviertan en sus socios e iguales. Requerirá cambios de leyes, prácticas e instituciones opresivas. Requerirá que hablemos claro, y demostremos que cuando se trata de violencia contra las mujeres, no hay tolerancia posible, ni excusas tolerables. En este cuarto Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, asegurémonos de que el mensaje se escucha fuerte y claro, incluyendo a aquellos que más necesitan escucharlo.
Traducción no oficial.