Hace cinco años, proclamamos el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la esfera de los derechos humanos, con el ánimo de alentar a todos los sectores -los gobiernos, las organizaciones internacionales, las agrupaciones públicas y privadas, las asociaciones profesionales, las escuelas y universidades y los ciudadanos comunes- a participar en la tarea de difundir el conocimiento y una mejor comprensión de los derechos humanos.
Habiendo transcurrido la mitad del Decenio, hoy encontramos que todavía nos queda un largo camino por recorrer. Sólo unos cuantos países han establecido estrategias nacionales eficaces para la educación en la esfera de los derechos humanos, y los recursos destinados efectivamente a estos fines no están a la altura de las promesas efectuadas en relación con el Decenio.
Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales han emprendido una intensa actividad en esta esfera. Los gobiernos deben colaborar más estrechamente con ellas y aprender de su experiencia.
¿Por qué es tan importante la educación relativa a los derechos humanos? Porque, como dice la Constitución de la UNESCO, "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz".
Cuanto más conozcan los pueblos sus propios derechos y respeten los derechos de los demás, mayor probabilidad habrá de que vivan juntos en paz. Sólo si instruimos a la gente acerca de los derechos humanos, podremos aspirar a evitar la violación de esos derechos y, con ello, aspirar también a evitar los conflictos.