Hoy, 8 de septiembre, conmemoramos el primer Día Internacional de la Alfabetización del Siglo XXI. Es una ocasión para celebrar el poder que tienen la alfabetización y la educación en la promoción de la tolerancia, del entendimiento y de la paz entre todas las personas. Es una oportunidad para volver a comprometernos con una inversión que produce dividendos inmensurables en beneficio del cambio de vida de los pobres y vulnerables de esta tierra, y de la protección de todo ser viviente sobre este planeta.
La alfabetización y la educación son los cimientos sobre los cuales deben sustentarse todos nuestros esfuerzos para crear un mundo mejor. Las personas que saben leer y escribir están habilitadas para tomar mejores decisiones y llevar una vida más plena. Son trabajadores productivos. Tanto el desarrollo económico como el progreso social y la libertad humana dependen del establecimiento de un nivel básico de alfabetización en todos los países del mundo.
Actualmente, hay 880 millones de adultos analfabetos en el mundo. Dos tercios de ellos son mujeres. De los más de 110 millones de niños que están privados de la educación básica, dos tercios son niñas. La experiencia ha demostrado que la inversión en la educación de las niñas y la consiguiente capacitación de las mujeres se traducen, directamente, en una mejor nutrición, salud y desempeño económico para sus familias, sus comunidades y, finalmente, para sus países. Es por esta razón que he solicitado a los líderes mundiales que participan en la Cumbre del Milenio esta semana que confieran prioridad a la educación de las niñas.
Al dar una mirada retrospectiva al siglo anterior, podemos constatar que sí hubo obras que son motivo de celebración. Durante los últimos 30 años, el porcentaje de adultos analfabetos en el mundo ha disminuido fuertemente. En el próximo siglo, debemos hacerlo aún mejor. Al conmemorar el primer Día Internacional de la Alfabetización del Milenio, reconozcamos que el derecho a saber leer y escribir es universal. Hoy, cuando clausuramos la Cumbre del Milenio, reconozcamos que la alfabetización es un requisito previo para alcanzar todas nuestras metas - ser libres de temores, libres de privaciones y libres para sostener nuestras vidas en este planeta. No descansemos hasta que hayamos erradicado el analfabetismo de la faz de la Tierra.
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