La respuesta de la comunidad internacional a la destrucción de la capa de ozono, el escudo que protege a la tierra de la nociva radiación untravioleta, ha sido impresionante. El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono funciona.
Recientes descubrimientos hechos por los más destacados científicos atmosféricos del mundo muestran que el nivel de cloro de la capa atmosférica está en su cota máxima o cerca de ella. Como resultado, se observa que el nivel de agotamiento de la estratosfera está reduciéndose. Ahora presenciamos los primeros signos de recuperación de la capa de ozono.
Sin embargo, no podemos conformarnos. El grosor de la capa de ozono sigue siendo inferior sobre la Antártica, el Ártico, y también sobre otras latitudes de ambos hemisferios de la tierra. Los mismos científicos advierten que la capa de ozono continuará siendo particularmente vulnerable durante la próxima década. Mirando hacia el futuro, se requieren aún mayores compromisos políticos y más acciones para asegurar el total cumplimiento del Protocolo de Montreal por parte de los países desarrollados y en desarrollo.
Enfrentamos varios desafíos. Por ejemplo, todos los países deben ratificar las Enmiendas al Protocolo de Montreal. Los países Partes en desarrollo que están en período de "acatamiento" desde 1999, deben eliminar dentro de los plazos previstos el uso de varias sustancias que disminuyen el ozono. El comercio ilegal de clorofluorocarbonos tiene que ser contenido. Las Partes del Protocolo de Montreal necesitan superar los desafíos que significa eliminar por fases los metilbromuros, bajo la Enmienda de Copenhagen de 1992, así como evaluar y aprobar aquellos usos críticos permitidos por el Protocolo de Montreal. Aún deben descubrirse alternativas para los usos actuales del metilbromuro. Y se necesita más investigación sobre el nexo entre la disminución de la capa de ozono y el cambio climático.
Por lo tanto, aunque nos complazca el progreso logrado mediante la cooperación internacional, no debemos sentirnos satisfechos hasta que la preservación de la capa de ozono esté asegurada. Sólo entonces podremos decir que hemos salvado nuestros cielos para las futuras generaciones.