MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS A LA 108ª CONFERENCIA DE LA UNIÓN INTERPARLAMENTARIA
Santiago de Chile, 6 al 12 de abril de 2003
Es un placer para mí enviar un saludo a los asistentes a esta conferencia de la Unión Interparlamentaria, una organización cuya fundamental importancia ha sido reconocida por la Asamblea General de las Naciones Unidas al conferirle el carácter de observador, inaugurando de esta forma una nueva era en la ya larga historia de colaboración entre las dos organizaciones.
El estrechamiento de los vínculos entre ambas es un paso importante en el esfuerzo por profundizar la colaboración entre las Naciones Unidas y la sociedad civil. El otorgar a la Unión Interparlamentaria el carácter de observador, la Asamblea General ha reconocido la contribución de los legisladores a la tarea de vincular la labor de las Naciones Unidas a quienes tiene la misión de servir. En su quincuagésimo séptimo período de sesiones, la Asamblea General también apoyó mi iniciativa de establecer un grupo de personas eminentes para examinar las relaciones entre las Naciones Unidas y la sociedad civil. Como probablemente sepan, este grupo, que está presidido por el ex presidente de Brasil, señor Henrique Cardoso, hará recomendaciones sobre la mejor manera de realzar la participación y la contribución a nuestras actividades de los integrantes de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y los parlamentarios.
Los legisladores representan la voluntad popular, y han sido elegidos para hablar en su nombre y defender sus derechos y aspiraciones. En los parlamentos, el dinamismo de la sociedad civil confluye con las responsabilidades propias del gobierno, y el diálogo que allí se da traduce conceptos, ideales y bosquejos de políticas en leyes que contribuyen a definir la sociedad y el modo de gobierno.
En el mundo actual, en el que la mayoría de los problemas superan las fronteras nacionales, la comunicación entre los parlamentarios y las instituciones internacionales es esencial. Por eso, me complace que la Unión Interparlamentaria se esfuerce por hacer un mayor aporte a la obra de las Naciones Unidas y por darle un mayor apoyo. Ustedes pueden ayudar a lograr un consenso nacional y a crear los vínculos de entendimiento a nivel internacional que exige la acción internacional. También está en sus manos velar por el cumplimiento de los acuerdos internacionales en sus respectivos países.
Si deseamos construir un mundo más seguro, justo e igualitario, debemos trabajar juntos para lograrlo. En lo que a mí respecta, seguiré esforzándome por que las Naciones Unidas sean una institución que responda a las necesidades de los pueblos en cuyo nombre fue fundada, y estrechando los lazos con los parlamentarios y demás actores de la sociedad civil.
En ese espíritu de fraternidad, les deseo una conferencia fructífera y estoy ansioso por conocer los resultados de sus debates.
Kofi A. Annan