La celebración de este año del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino se realiza en un momento crítico para el Medio Oriente y para el mundo. La escalada de violencia y las significativas pérdidas de vidas, especialmente entre Palestinos, pero también entre Israelíes, han aumentado la desconfianza y animosidad entre las dos comunidades y han socavado los esfuerzos para construir puentes de reconciliación y de cooperación.
Desde la Cumbre de Sharm el-Sheikh, en octubre del 2000, actores internacionales y regionales han realizado repetidos esfuerzos para que las partes involucradas vuelvan a la mesa de negociación. A comienzos de este año la Comisión de Investigación de Sharm el-Sheikh, presidida por el ex Senador George Mitchell, hizo una serie de recomendaciones objetivas y razonables que, de ser implementadas, llevarían a las partes a avanzar desde las medidas de construcción de confianza a negociaciones sustantivas. Hoy se necesita desesperadamente un cese al fuego, lo que estaría en concordancia con los entendimientos en temas relacionados con seguridad, alcanzados bajo los auspicios del Director de la CIA, George Tenet. Creo que la completa implementación de las recomendaciones Mitchell presenta el mejor camino hacia una solución pacífica, basada en las Resoluciones 242 y 338, y el principio de tierra a cambio de paz.
Los horrendos ataques terroristas del 11 de septiembre han tenido un profundo impacto en el mundo entero. En el caso del Medio Oriente, existe un renovado sentido de urgencia por encontrar una solución pacífica al asunto de Palestina. Me sentí animado al escuchar al Presidente Arafat y al Ministro de Relaciones Exteriores Peres restablecer su compromiso con la cooperación para la seguridad y el diálogo, durante su encuentro en septiembre pasado. Sin embargo, los acontecimientos desde entonces, en particular el asesinato del Ministro Israelí, Ze'evy, y la incursión de las Fuerzas de Defensa Israelíes en áreas de control palestino, han empeorado la situación. El compromiso de la comunidad internacional, en particular Estados Unidos, la Federación Rusa, la Unión Europea, Naciones Unidas y sus países miembros, incluyendo Egipto y Jordania, sigue siendo vital.
Actualmente también es esencial para las partes conservar los logros del proceso de paz y hacer todo lo que esté a su alcance para recuperar el sendero de la paz y la reconciliación. Ambas partes deben darse cuenta que la violencia y el uso excesivo de la fuerza son los enemigos del progreso. Comparto las esperanzas expresadas por el Presidente Bush, y el Secretario de Estado Norteamericano, Colin Powell, de que la ocupación israelí pronto terminará, y que los dos estados, Israel y Palestina, pronto vivirán uno al lado del otro en paz, con respeto mutuo y seguridad. Con esto la expansión de los asentamientos, los asesinatos, los actos de violencia, los bloqueos económicos y las incursiones en áreas autónomas, debieran cesar de inmediato.
La crisis de los últimos 14 meses ha tenido un efecto catastrófico en la economía Palestina. Reiterados cierres de las fronteras y cierres internos, han llevado a un dramático deterioro en las condiciones de vida y a un aumento considerable de las tasas de desempleo y de pobreza, aumentado la sensación generalizada de desesperación, frustración e ira entre los Palestinos. La comunidad internacional de los donantes ha entregado una ayuda presupuestaria muy necesaria a la Autoridad Palestina y a sus instituciones, además de ayuda humanitaria a la población Palestina. A corto plazo será necesario apoyo adicional.
El organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), continua desempeñando un rol central, en respuesta a las crecientes necesidades de los refugiados. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y muchas otras Agencias de Naciones Unidas, son también activas en terreno. La asistencia de los donantes sigue siendo vital, especialmente ahora, en tiempos de crisis y severas circunstancias económicas.
Asimismo, el Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Medio Oriente, el señor Terje Rod-Larsen, ha estado trabajando estrechamente con las partes y con representantes de la comunidad en la región, para apoyar el proceso de paz y coordinar la asistencia internacional en las áreas de ayuda de emergencia y de desarrollo.
Por mi parte, seguiré trabajando con todos los involucrados hasta que se llegue a un amplio y duradero acuerdo en torno al asunto Palestino, basado en las Resoluciones 242 y 338 y en el principio 'tierra a cambio de paz', del Consejo de Seguridad. Al inicio del nuevo milenio, el pueblo Palestino debería estar autorizado finalmente a ejercer sus derechos inalienables, incluyendo el derecho a la autodeterminación y el derecho a un Estado propio.
(Traducción no oficial)