Es con profundo pesar que debemos reconocer que el arreglo pacífico del conflicto israelo-palestino sigue fuera de nuestro alcance. Las sucesivas oportunidades de avanzar en el proceso de paz no han permitido lograr resultados.
El anuncio en los últimos días de una cesación del fuego en Gaza nos ha permitido vislumbrar la posibilidad de que tras la reciente oleada de hostilidades haya un período de calma. Insto a las dos partes a que cumplan este compromiso y eviten toda acción que pueda impedir que sigan adelante. Las aliento asimismo a que también declaren una cesación del fuego en la Ribera Occidental.
Por cierto, es absolutamente esencial poner fin a la violencia. Las operaciones militares más recientes en la Franja de Gaza han tenido por resultado un marcado aumento del número de víctimas en la población civil y la destrucción de bienes y de la infraestructura. Sigue siendo fundamental que Israel actúe con la máxima mesura y cumpla su obligación, con arreglo al derecho internacional, de proteger a los civiles palestinos.
Los israelíes también viven en una situación de inseguridad. Con todo derecho han exigido a la Autoridad Palestina que tome medidas efectivas para impedir los atentados contra ellos y su territorio. Los constantes ataques con cohetes lanzados por militantes palestinos contra objetivos civiles israelíes son inaceptables y deben cesar de inmediato.
La propia Autoridad Palestina enfrenta una grave crisis política y financiera. Las instituciones, las escuelas y los hospitales palestinos están en un estado de precariedad alarmante, que agrava aún más el profundo sufrimiento del pueblo palestino. De hecho, el deterioro de la situación humanitaria en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza requiere atención inmediata, y espero que la comunidad de donantes siga dando muestras de generosidad.
El derramamiento de sangre de los últimos meses es aún más trágico porque sabemos que una gran mayoría tanto de palestinos como de israelíes anhela llegar a una solución negociada que incluya dos Estados, que ponga fin a la ocupación iniciada en 1967, que establece un Estado de Palestina independiente y que garantice la seguridad de Israel. Estoy convencido también de que los dirigentes de ambas partes -el Presidente Abbas y el Primer Ministro Olmert- son sinceros en su empeño de poner fin a la incertidumbre y el sufrimiento en que viven sus pueblos desde hace décadas.
Las partes siguen teniendo la responsabilidad primordial de encontrar una forma de poner fin a su difícil situación mediante un proceso político viable que permita establecer la paz que anhelan sus pueblos. Nadie puede firmar la paz por ellos, ni imponerles la paz, ni desear la paz más que ellos. Al mismo tiempo, la comunidad internacional, que también ha desempeñado un papel importante en este conflicto desde sus comienzos, no puede eludir su responsabilidad de contribuir al logro de una solución.
Las Naciones Unidas han estado siempre al frente de esa función internacional y han participado activamente en la búsqueda de la paz y en los esfuerzos encaminados a aliviar el sufrimiento. No debemos olvidar que en este Día se conmemora la primera propuesta de la Asamblea General de una solución biestatal formulada en 1947. Las resoluciones 242, 338, 1397 y 1515 del Consejo de Seguridad siguen siendo hoy la referencia aceptada para llegar a una solución justa y duradera. Nuestras operaciones de mantenimiento de la paz han contribuido a crear un entorno propicio para la diplomacia. El Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz del Oriente Medio sigue trabajando en estrecha colaboración con las partes y con los representantes de la comunidad internacional en la región, y nuestros organismos humanitarios y de desarrollo siguen prestando una ayuda vital a millones de palestinos necesitados. La labor que realizan los hombres y mujeres que trabajan en esos organismos, que llevan a cabo las tareas que se les han encomendado en condiciones cada vez más peligrosas, son dignos de nuestro encomio.
En este Día Internacional debemos comprometernos a dar nuevo ímpetu al proceso de paz, de tal manera que los objetivos de crear un Estado para los palestinos y garantizar la seguridad del Estado de Israel se hagan realidad antes de que esta tragedia se cobre más vidas.
Kofi Annan