El Día Mundial de la Salud Mental de este año se centra en las necesidades especiales de algunos de las personas más vulnerables del planeta: los niños y adolescentes con trastornos mentales, emocionales y de comportamiento.
Cada vez más, la problemática asociada con estos desórdenes se entiende como una amenaza para el desarrollo saludable y el bienestar de niños y adolescentes en todo el mundo. Estas personas jóvenes - de por sí altamente vulnerables- pueden ser sujeto de estigmas y discriminación; pueden recibir cuidados inadecuados; pueden no tener las oportunidades necesarias para educarse; pueden no tener nunca la oportunidad de construir el futuro que ellos, como todos los jóvenes, se merecen.
Tanto los países en desarrollo como los desarrollados tienen el deber de hacer todo lo posible por aminorar esta carga mediante una mejoría de los diagnósticos, tratamientos, conciencia pública y educación. Los Gobiernos deben honrar la obligación con la cual se comprometieron al suscribir la Convención sobre los Derechos de los Niños de Naciones Unidas - el instrumento legal más ampliamente ratificado en la historia -, en el sentido de asegurar el desarrollo de la personalidad del niño, sus talentos y habilidades físicas y mentales en todo su potencial.
En este Día Mundial de la Salud Mental, renovemos nuestro compromiso de hacer realidad los derechos de los niños tal como están consagrados en la Convención. Comprometámonos a darle a la salud mental de la gente joven toda la atención que merece.