(Nueva York, 8 de septiembre) En un informe publicado hoy, Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, hizo un llamado a las naciones del mundo para que forjen una nueva unidad luego de las divisiones provocadas por la guerra de Iraq, lleguen a un acuerdo acerca de las principales amenazas a las que se enfrenta la humanidad y no eludan emprender una reforma radical del propio sistema de las Naciones Unidas, así como de otros organismos internacionales, si fuera necesario para hacerlas más eficaces. El informe se publica dos semanas antes del inicio del debate general en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que se espera participarán numerosos líderes mundiales. Kofi Annan escribió a los dirigentes del mundo entero para pedirles encarecidamente que asistan este año, provistos de ideas para mejorar el funcionamiento del sistema internacional.
El Informe sobre la implementación de la Declaración del Milenio 2003, publicado hoy, apunta a servir de marco de referencia del debate. Se inicia con una mención al "grave desastre" del que fueron víctimas las Naciones Unidas el 19 de agosto, cuando su sede en Bagdad sufrió un atentado en el que perdieron la vida 22 personas, incluido el Representante Especial del Secretario General para Iraq, Sergio Vieira de Mello.
Kofi Annan describe el atentado como "una amenaza directa al concepto de seguridad mundial, que se funda en la Carta de las Naciones Unidas", y que inspiró la Declaración del Milenio adoptada por todos los dirigentes del mundo en la Cumbre del Milenio hace exactamente tres años. Este hecho puede considerarse, según sus palabras, el último de una serie que ha determinado que el consenso expresado en torno a la paz y la seguridad parezca "menos sólido que hace tres años".
En lo que concierne al desarrollo, el informe es más positivo. En él se indica que los Objetivos de Desarrollo de la Declaración del Milenio todavía pueden alcanzarse antes de la fecha límite fijada en el 2015 si, en los 12 años que restan, "mantenemos y reforzamos el impulso que se ha generado". Pero, advierte el Secretario General, "aún subsisten serias dudas acerca de qué tan determinados a actuar están los Estados Miembros" de conformidad con el consenso alcanzado.
Refiriéndose a los derechos humanos y la democracia dice: "existe el peligro de un retroceso respecto de los importantes progresos" de la década de 1990, debido a que los derechos humanos se ven coartados tanto por el terrorismo como por los métodos que emplean los Estados para combatirlo.
En el capítulo que trata de la paz y la seguridad, el más extenso del informe, el Secretario General precisa que "la arquitectura de la seguridad internacional... debe poder adaptarse a las necesidades de nuestros tiempos", pero observa una preocupante falta de consenso acerca de cuáles son esas necesidades. Mientras algunos Estados se centran en el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva "para muchos las prioridades fundamentales siguen siendo la pobreza, las privaciones y la guerra civil".
El Secretario General sostiene que es "de vital importancia que la comunidad internacional no permita que las diferencias de los últimos meses persistan, y que pueda encontrarse una unidad de propósito acorde con una agenda de seguridad común" lo que, agrega, "sólo se logrará en la medida que los Estados, en la prosecución de sus intereses nacionales, demuestran comprensión y respeto por las realidades mundiales y las necesidades de los demás".
Esta agenda de seguridad común, continúa, "debería reflejar un consenso global acerca de las principales amenazas a la paz y seguridad mundiales, ya sean antiguas o nuevas, y de nuestra respuesta común", y "no eludir la necesidad de mejorar y, cuando sea necesario, modificar la estructura y las funciones del propio sistema de las Naciones Unidas, así como de otros organismos internacionales, para volverlos más eficaces".
El Secretario General estima que el Consejo de Seguridad necesita "recuperar la confianza de los Estados y de la opinión pública mundial" y que estará en condiciones de hacerlo "si se percibe que representa ampliamente a la comunidad internacional y a las realidades geopolíticas del mundo contemporáneo". Por ende, espera que los Estados Miembros redoblen sus esfuerzos para alcanzar un acuerdo sobre el aumento del número de integrantes del Consejo.
En el capítulo dedicado al desarrollo, Kofi Annan hace especial hincapié en la necesidad de que los países desarrollados cumplan con los compromisos contraídos con el mundo en desarrollo en los ámbitos del comercio, el alivio de la deuda y la asistencia. Afirma que de esto depende el éxito o fracaso de los objetivos de desarrollo del milenio, y que los países desarrollados deberían acordar plazos concretos para el cumplimiento de las contribuciones prometidas, similares al del 2015 fijado para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre.
En el capítulo consagrado a los derechos humanos, la democracia y la buena gestión de los asuntos públicos, advierte que "la tolerancia es, con demasiada frecuencia, la primera víctima de la 'guerra contra el terrorismo' percibida por muchos, especialmente por los musulmanes, como una guerra contra el Islam". Agrega asimismo que "un mayor respeto por los derechos humanos, unido a la democracia y la justicia social es, a largo plazo, el método más eficaz para prevenir el terrorismo".
En ese capítulo también se tratan con bastante detalle los derechos de la mujer. "Lo mejor que se puede decir", señala Kofi Annan "es que ha aumentado la conciencia acerca de los temas vinculados a los derechos de la mujer. Pero, en los ámbitos nacionales, los progresos son reducidos y, en muchos casos, incluso los derechos conquistados están en peligro".
El informe se cierra con un capítulo dedicado al "fortalecimiento de las instituciones multilaterales", en el que el Secretario General hace un llamamiento a realizar un "análisis crítico" de la actual arquitectura de las instituciones internacionales, sobre todo de los principales órganos de las propias Naciones Unidas, no sólo el Consejo de Seguridad sino también la Asamblea General, el Consejo Económico y Social, e incluso el Consejo de Administración Fiduciaria, cuyas funciones concluyeron con la independencia de los territorios en fideicomiso, en su mayoría ex colonias de las fuerzas en conflicto en la segunda guerra mundial, pero que, según la sugerencia de Kofi Annan, "podría reconsiderarse a la luz de las nuevas responsabilidades otorgadas a las Naciones Unidas por los Estados miembros en los últimos años".
| El texto íntegro del informe está disponible siguiendo este enlace. |