EL SECRETARIO GENERAL
DISCURSO ANTE LOS PARLAMENTARIOS CHILENOS
Santiago, 6 de noviembre de 2003
Muchas gracias, Señor Presidente del Senado y Sra. Presidenta de la Cámara de Diputados,
Distinguidos parlamentarios,
Excelencias,
señoras y señores,
Me siento halagado por la calurosa acogida que se me ha dispensado en Chile. Y es para mí un honor que se me haya invitado hoy aquí a dirigirles la palabra. Su hospitalidad pone claramente de manifiesto el compromiso del pueblo de Chile con los nobles ideales de las Naciones Unidas y con su labor cotidiana
Efectivamente, su país efectúa contribuciones importantes a las Naciones Unidas, en particular dando acogida a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, como actual miembro del Consejo de Seguridad y por su dedicación al mantenimiento de la paz.
En este y otros ámbitos Chile ha apoyado activamente el multilateralismo y ha procurado situar la seguridad humana en el lugar más destacado de su programa de trabajo.
Es apropiado que Chile desempeñe este papel en las Naciones Unidas. Tienen ustedes mucho de qué enorgullecerse, y toda la región y el resto del mundo pueden aprender mucho de su experiencia. Han atravesado ustedes un proceso pacífico de transición de la dictadura a la democracia y, a pesar de las dificultades financieras de la región, han alcanzado unos éxitos económicos y sociales notables.
Del mismo modo que demostraron ustedes valentía al poner fin a la dictadura militar, también la están demostrando hoy al buscar la reconciliación poniendo término al legado de la impunidad. A lo largo de este proceso de afianzar sus conquistas democráticas mediante el fortalecimiento del Estado de derecho, les aliento en su empeño por concluir el proceso fundamental de llevar la verdad, la justicia, la reparación y la reconciliación a la sociedad chilena.
Análogamente, es posible progresar en los frentes social y económico. Pueden ustedes estar orgullosos de haber cumplido ya la Meta de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la pobreza extrema. Sin embargo, estoy seguro de que no descansarán mientras no se erradique la pobreza y se reduzca la desigualdad, hasta que todos los hombres y mujeres de Chile, incluidos sus pueblos indígenas, gocen de los beneficios de la reforma económica. Confío también en que no perderán de vista la necesidad de que el desarrollo sea ambientalmente sostenible.
Los éxitos que logren en la tarea de responder a esos retos constituirá un ejemplo y un importante mensaje de estímulo para todos en esta región y las personas de todo el mundo.
Distinguidos parlamentarios,
Del mismo modo que la gobernabilidad democrática es fundamental para la paz y el desarrollo en los países, también lo es la cooperación multilateral para el logro de la paz y la promoción del desarrollo a nivel internacional. Esa cooperación es decisiva para que la globalización potencie y enriquezca a los pueblos y no los margine ni los empobrezca.
Espero contemplar esta cooperación en marcha a nivel regional en la Cumbre Iberoamericana de la semana próxima.
También me comprometo a hacer todo lo que esté en mis manos para promover la cooperación multilateral en el plano internacional.
Las Naciones Unidas ocupan un lugar central en la cooperación internacional, y creo que gozan del firme apoyo de los pueblos del mundo.
Sin embargo, también es cierto, en particular después del año difícil que han atravesado las Naciones Unidas, que muchos están preocupados por la eficacia de nuestro sistema de seguridad colectiva. Y hay otras preocupaciones igualmente importantes. Por ejemplo, muchos destacan que no pueden participar como les corresponde en la toma de decisiones globales.
A mi juicio, esas inquietudes deben atenderse no sólo con una enérgica defensa de todo lo que han hecho y continúan haciendo las Naciones Unidas, sino también mediante la determinación de renovar la Organización y hacerla más eficaz.
Por este motivo, cuando intervine ante los dirigentes mundiales en la Asamblea General hace seis semanas pedí que se modificaran las reglas y mecanismos de nuestro sistema internacional, incluidos los principales órganos de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas deben estar en mejor situación para responder a las exigencias del siglo XXI, no sólo para afrontar problemas como el terrorismo y las armas de destrucción en masa sino también para abordar otras amenazas igualmente urgentes para la seguridad humana, como la pobreza, la enfermedad, la degradación del medio ambiente y los conflictos, ya sean civiles o entre los Estados.
Esta misma semana, nombré a un grupo de personalidades de alto nivel, presidido por el ex Primer Ministro Anand Panyarachun de Tailandia, encargado de examinar las amenazas actuales para la paz y la seguridad, considerar la contribución que una acción colectiva puede aportar a la solución de sus problemas y examinar el funcionamiento de los principales órganos de las Naciones Unidas.
Espero que el grupo recomiende formas de fortalecer las Naciones Unidas, mediante la reforma de sus instituciones y procesos. Le he pedido que presente un informe a tiempo para que yo pueda formular recomendaciones a la Asamblea General en su próximo período de sesiones. Con todo, las decisiones definitivas -las decisiones de modificar las reglas del sistema, o las instituciones que lo administran- sólo podrán ser adoptadas por los Estados Miembros.
Esto afecta no sólo a los gobiernos sino también a ustedes, los parlamentarios. Aun cuando los cambios que se decidan no requieran una ratificación parlamentaria oficial, deberían ser el resultado de un amplio debate dentro de los Estados, así como entre ellos.
Los pueblos del mundo, en cuyo nombre se fundaron las Naciones Unidas, deben sentirse plenamente representados en el proceso de adopción de decisiones. Los parlamentarios tienen un papel decisivo que desempeñar, y es indispensable que se escuche su voz.
Por ello celebro particularmente que la Asamblea General otorgara recientemente la condición de observadora a la Unión Interparlamentaria. Y me alegra el hecho que uno de los suyos, Senador Sergio Páez, sirva con distinción como Presidente del UIP.
Distinguidos parlamentarios,
Los caminos de la verdadera democracia en el propio país y de un multilateralismo eficaz en el exterior, tanto a nivel regional como mundial, son las vías más seguras hacia la paz y el desarrollo. Reiteremos pues nuestro compromiso con esos caminos y renovemos también el compromiso mutuo entre Chile y las Naciones Unidas.
Con este ánimo, les agradezco su amable acogida y su dedicación a la causa de las Naciones Unidas y, por su conducto, transmito mis más calurosos deseos a todo el pueblo de Chile.
Muchas gracias.
Kofi Annan