Ayer, conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación. Hoy, conmemoramos el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza. Este año, en reconocimiento a los estrechos vínculos entre el hambre y la pobreza, estamos llevando a cabo eventos conjuntos.
Aproximadamente 1.200 millones de personas se esfuerzan por sobrevivir con menos de un dólar al día. Alrededor de 840 millones sufren el tormento del hambre, y 24.000 personas, muchos de ellos niños, mueren cada día como resultado. Las personas que padecen hambre son más susceptibles a la enfermedad y su capacidad de trabajar disminuye. El hambre también debilita la capacidad de los niños de aprender, con consecuencias que se sienten mucho más allá de la infancia. No hay tiempo que perder si queremos alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio - acordado por todos los países del mundo- de reducir a la mitad la proporción de las personas que viven con menos de un dólar diario y la proporción de quienes padecen hambre para el año 2015.
El logro de ese objetivo - y de todos los otros Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs) - depende de muchas cosas. Pero ninguna es más vital que forjar una verdadera alianza global para el desarrollo - la que es en sí misma es uno de los ODMs. Tal asociación requiere marcadas reformas en muchos de los países en desarrollo. Pero también requiere de una acción enérgica de los países desarrollados.
Un componente esencial es un sistema de comercio que sea libre y equitativo. El fracaso de la reciente reunión en Cancún de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para alcanzar un acuerdo que reduzca y finalmente elimine las barreras arancelarias y no arancelarias es una fuente de gran preocupación. Estas barreras excluyen a muchos países en desarrollo de los mercados de los países desarrollados - impidiendo el crecimiento, suprimiendo oportunidades y privando de alimentos a millones de personas que quieren lograr su salida de la pobreza.
Las Conferencias de Monterrey y Johannesburgo sobre financiación del desarrollo y desarrollo sostenible también fijaron parámetros claves y compromisos para la construcción de una alianza global para el desarrollo. Se ha logrado algún progreso, pero se necesita hacer mucho más para alcanzar aquellos compromisos.
Un mundo que no avanza hacia los ODMs - un mundo detenido por la privación que representa el hambre, el predominio de la enfermedad, y la desesperación de la pobreza - no será un mundo en paz. En este día, al mismo tiempo que recordamos el vínculo entre pobreza y hambre, recordemos también el vínculo entre desarrollo y paz. Y, en ese espíritu, permitamos que tanto ricos como pobres puedan volver a dedicarse a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Traducción no oficial.