(10 de agosto, 2001) En el Día Internacional de la Juventud, celebramos los aportes que los jóvenes hacen a nuestro mundo y generamos conciencia sobre los desafíos que la gente joven enfrenta. En este segundo año que observamos el Día Internacional de la Juventud, dos temas ameritan especial atención: la salud y el desempleo.
La sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, que tuvo lugar en junio último, resaltó la alarmante vulnerabilidad de los jóvenes ante esta enfermedad. Cada minuto, cinco personas entre los 10 y 24 años de edad son infectadas con el VIH. A nivel mundial, ese grupo etario representa al menos un tercio de todas las personas que viven con el VIH o SIDA.
Durante la sesión extraordinaria se identificaron medidas que pueden ayudar a frenar la expansión de esta enfermedad entre los jóvenes, tales como brindar acceso a la información y a la educación necesarias para reducir la vulnerabilidad al VIH. Aliento decididamente a los gobiernos a cumplir con las medidas acordadas en la Declaración de Compromiso.
Actualmente, hay en el mundo aproximadamente 70 millones de jóvenes desempleados y muchos más están luchando por sobrevivir con salarios bajos y en malas condiciones de trabajo, a menudo en el sector informal, sin una adecuada o ninguna protección laboral, ni beneficios o posibilidades para el futuro.
El desempleo afecta a los jóvenes en forma desproporcionada: el segmento de 15 a 24 años representa más del 40% del total de la población desempleada a nivel mundial, y los índices de desempleo juvenil son dos o tres veces más altos que los índices para los adultos. Ser un joven desempleado tiene un costo que perdura, afectando sus posibilidades de conseguir un empleo más adelante.
Para romper este círculo destructivo de desesperanza, pobreza e inestabilidad social, las Naciones Unidas, a través de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial, ha puesto en marcha una Red de Empleo Juvenil para presentar propuestas que cubran un amplio rango de los retos del empleo para los jóvenes. Insto firmemente a los gobiernos y a nuestros muchos otros aliados a respaldar esta iniciativa.
Los jóvenes deberían estar a la vanguardia del cambio global y de la innovación. Si se los prepara, ellos pueden ser agentes clave para el desarrollo y la paz. Sin embargo, si se los deja al margen de la sociedad, todos nos perjudicaremos. Garanticemos a todos los jóvenes las mayores oportunidades para que participen plenamente en la vida de sus sociedades.