Columnas de opinión y artículos de la Secretaría Ejecutiva

La crisis no es excusa para detener el avance de la mujer en todos los ámbitos
Columna de opinión de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL (08/03/09).

Este  8 de marzo millones de mujeres  del mundo celebraremos nuestro día internacional. Conmemoración que recuerda más de un siglo y medio de luchas de las mujeres trabajadoras. Un descontento originado en las fábricas textiles de los Estados Unidos sembró una semilla que abrazaron millones de mujeres en todas las latitudes. Por fin, los derechos laborales,  políticos y  sexuales confluían en un sólo discurso emancipador y justo que vendría a provocar el más grande cambio político, económico y cultural  que vivió la humanidad en el siglo XX. 

Somos herederas de esa gesta. Hoy, miles de mujeres  en el mundo, gozamos de oportunidades, libertades y también de responsabilidades que nuestras abuelas jamás soñaron. Y nuestras hijas vivirán en un mundo donde las desigualdades de género irán cada vez más en retirada. Hemos cambiado  las mujeres y también hecho  cambiar a los hombres. Y ello nos llena de satisfacción y esperanza.

Pero, vemos con gran preocupación, los rezagos y trabas económicas, políticas y culturales que todavía,  en pleno siglo XXI, obstaculizan la vigencia y el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres.

Vivimos tiempos difíciles, la actual crisis financiera golpeará  con fuerza nuestra región  en los meses próximos y es altamente probable que acreciente la  vulnerabilidad de las mujeres. Ya  sea  porque de manera general baja el empleo formal y con él numero de mujeres que trabajan en condiciones laborales decentes, porque disminuyen los ingresos familiares  incluidas las remesas o porque se acrecienta la vulnerabilidad de los empleos precarios y mal remunerados donde  las mujeres son mayoría. Inclusive aquellos sectores donde las mujeres  consiguieron mejorar sus condiciones de  empleo las últimas décadas, como la maquila o el sector  agro exportador,  retrocederán empujándolas hacia trabajos peor remunerados o informales.

Otro efecto previsible  será la mayor transferencia de actividades no remuneradas a los hogares, debido a la disminución de ingresos y a los probables recortes en los servicios públicos, lo que  lo que impactará negativamente sobre la carga total de trabajo. Las tareas domésticas de reproducción y cuidado en manos de las mujeres se pueden ver incrementadas.

¿Cómo evitar que la crisis  se convierta en enemiga de los avances de la mujer? 

Con una agenda de protección que considere: levantar las barreras que  enfrentan las mujeres para acceder al empleo digno y liberarlas de la responsabilidad exclusiva del trabajo doméstico mediante, por ejemplo: servicios de cuidado infantil para hombres y mujeres; reformas que erradiquen su discriminación frente a un contrato o remuneración; canalización de apoyos e ingresos mínimos a las mujeres más vulnerables y pensiones no contributivas para aquellas que dedicaron su vida al trabajo doméstico no remunerado o a pequeñas actividades informales, sin acceder a mecanismos formales de protección social. Acceso preferencial de las mujeres pobres a activos generadores de ingresos como microcrédito, capacitación, vivienda y acceso a servicios de salud, especialmente reproductiva.

Además de buen manejo macroeconómico hay que tomar medidas destinadas a mantener el gasto social a través de una política fiscal contracíclica; evitar el proteccionismo en el comercio internacional y prestar atención a que la disminución de las inversiones no implique mayor desempleo femenino; promover paquetes de estímulo a la demanda agregada y mantener la Asistencia Oficial al Desarrollo. También hay que contrarrestar los efectos de la crisis en la política monetaria, fiscal y cambiaria, y lograr el aumento de la inversión pública dirigida a facilitar la corresponsabilidad del cuidado familiar entre hombres y mujeres.

Debemos  evitar que la crisis se convierta en una excusa para detener el avance de la mujer.

La crisis  dejó en  evidencia lo  equivocados que estaban quienes creían en la capacidad de autorregulación de los mercados financieros. Quienes hemos sostenido desde hace ya varios años la necesidad de edificar una nueva arquitectura financiera internacional estamos motivados en avanzar en una más ambiciosa discusión ¿Cuál es, hoy en día,  la nueva  ecuación entre estado, mercado y sociedad, que nos asegure  progreso económico que sea ambientalmente sostenible, junto con la disminución de la pobreza y la desigualdad?  Una primera certeza es que no podemos continuar viviendo con los patrones de consumo y desperdicio actuales, debemos pasar a una economía más sostenible y eficiente y en ello las mujeres tenemos un rol histórico que jugar.

La mujer se agiganta en la crisis: guerras, catástrofes naturales, depresiones económicas, conflictos políticos son testigos de su generosa entrega y su capacidad de multiplicarse y cubrir más responsabilidades, sin embargo en ello también se desgasta y muchas veces, pasada la tormenta,  pierde  espacios y oportunidades que no es fácil recuperar. Qué esta vez no sea así. Comprometámonos a evitar que la actual crisis económica sea una excusa para detener el avance de la mujer en todos los ámbitos.

Alicia Bárcena,
Secretaria Ejecutiva de la CEPAL


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